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La cumbia: una tradición colombiana factor de cohesión social

Par Ana María Martínez Rojas : Étudiante de M1 Études hispanophones - ENS de Lyon
Publié par Elodie Pietriga le 09/11/2023

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Este trabajo se propone presentar la cumbia, un ritmo tradicional de Colombia que se difundió por toda Latinoamérica. Resultado de un mestizaje de diferentes influencias, se considera hoy en día como un símbolo de la identidad nacional colombiana.

Cumbia colombiana in Santa Cruz de Mompox, Bolivar, Colombia in Wikimedia Commons

Cumbia colombiana in Santa Cruz de Mompox, Bolívar, Colombia.
Fuente: Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 4.0.

Introducción

La cumbia, ritmo musical y baile, no sólo ha cruzado todas las fronteras del continente americano, sino que también ha conquistado corazones y pistas de baile en todo el mundo. La cumbia ha dejado una huella profunda en la cultura hispana, desde su ritmo contagioso hasta su rica historia; este género nos deslumbra y nos demuestra la riqueza étnica que une a los colombianos por la fusión de diferentes influencias culturales a lo largo de los siglos. Actualmente, este ritmo ha evolucionado y no sólo se considera como un símbolo de identidad nacional en Colombia, sino también en países como Argentina, México, Perú, Chile, Ecuador, incluso es conocido en Europa. ¿Cómo es posible que un baile pueda unir grupos étnicos y clases sociales diferentes? A continuación presentaremos la cumbia colombiana, exploraremos sus orígenes y su evolución, desde la influencia de ritmos y tradiciones africanos, indígenas y europeos hasta su importancia en nuestros días.

I- Presentación de la cumbia

1- Orígenes

Este ritmo nació en el Caribe colombiano en el siglo XVII. Según el investigador y coreógrafo Alberto Londoño su nombre puede tener varios orígenes:

El nombre es apócope de cumbiamba, este término debe tener relación con la voz antillana «cumbancha» que en Cuba significa jolgorio o parranda, ambas se derivan de la voz negra «cumbe», baile negro de la Guinea continental española, o de «Kumba» palabra que según el antropólogo Fernando Ortiz, significa hacer ruido (Londoño, 1983, 61).

En cualquier caso el nombre parece hacer referencia a los ritmos africanos, al baile y a la fiesta. En aquella época, los esclavos eran originarios tanto de África Oriental como de África Occidental y su distribución en la costa colombiana fue diversa y variada, por lo que no se puede afirmar con certeza que la influencia se limitó a un país africano único.

Teniendo en cuenta que la música desempeñaba un papel relevante en la vida de los africanos, no sólo como forma de entretenimiento, sino que también era utilizada en los rituales religiosos, expresiones culturales y actos de resistencia, se puede decir que la música era un medio para mantener el sentido de identidad y de comunidad, preservando así su herencia cultural en el contexto americano.

El continuo contacto de indios y negros durante la servidumbre colonial, y su ayuntamiento bajo las circunstancias impuestas por su común sumisión a los amos esclavistas, debía producir, entre sus consecuencias, el acercamiento y la parcial fusión de sus expresiones musicales: la melancólica gaita o flauta indígena, en cercano contraste con la alegre e impetuosa resonancia del tambor africano. Así surgió este ritmo que llamamos cumbia y que hoy encarna el sentir de una caudalosa porción del pueblo colombiano (Zapata Olivella, 1962, 190-191).

Es importante destacar que las libertades de los esclavos variaban según el contexto de la época y de sus amos del momento. Por ejemplo, algunos de ellos les permitían participar en bailes o en presentaciones, ya que se creía que esto ayudaba a mantener la moral y la cohesión de la comunidad esclava (Londoño, 1983, 69). Sin embargo, esto no significa que los esclavos tenían plena libertad para participar en eventos: muchas veces, estos sucesos estaban subyugados al placer de los amos, y fueron transformados y adaptados para satisfacer los gustos y las expectativas de la época colonial. Esto dio lugar a una hibridación de danzas y ritmos musicales africanos, indígenas y españoles como lo afirma Alberto Londoño:

con el correr del tiempo se convirtió en una manifestación mestiza debido a la influencia hispánica e indígena; como testimonio de estas
tres culturas, quedaron el ritmo de los tambores africanos, la melodía de las gaitas y flautas indígenas americanas, la parte española queda representada en el canto [...] (Londoño, 1983, 61).

Y esta fusión o mestizaje de tres culturas (india, africana y europea) representa la identidad colombiana.

2- Instrumentos y ritmos

Instrumentos de la Cumbia
Niños Gaiteros en el Festival del Porro en Córdoba, Colombia.
Fuente: Wikimedia, licencia CC BY 2.0.
 

La cumbia es un género que consiste principalmente en el conjunto de instrumentos de percusión como el tambor llamador, el tambor alegre, la tambora, el maratón, las maracas, el guache, la guacharaca, la caja. Muchos de estos instrumentos tienen origen africano y fueron adaptados por los esclavos. En el caso de los tambores se imagina que se utilizaban troncos huecos o cilindros de madera tallados a mano y con pieles de animales estiradas en los extremos; en cuanto a las maracas, se supone que es una inspiración de los instrumentos indígenas de percusión ya existentes. En su libro La Cumbia, Alberto Londoño, cita a Locatelli, quien afirma que:

estos esclavos reprodujeron con los materiales que les brindaba el suelo americano, los diversos instrumentos musicales que poseían en África, con los cuales trataban de rememorar su transoceánica música, sus ritos religiosos y sus alegres danzas (1985, 47).

Después, Londoño afirma que también se puede encontrar instrumentos de viento como la caña de millo, que tiene origen indígena del caribe colombiano, y que es similar a la flauta de Pan. Está hecha de caña de azúcar o de maíz y se toca soplando diferentes tubos de caña de azúcar con diferentes longitudes. Otro instrumento de origen colombiano es la hojita de limón seca que se raspa con un palillo.

Además, podemos encontrar dos instrumentos de origen europeo: el acordeón, que es alemán y se introdujo en el siglo XIX a América Latina y el clarinete, que también es alemán y se utiliza en la cumbia para arreglos armónicos. 

Actualmente, la música sigue patrones rítmicos que varían según las regiones y adaptaciones del contexto geográfico, sin embargo, la mayoría de las veces se toca en compás de 2/2 o 4/4 es decir que es un ritmo binario que se puede entender e interpretar fácilmente.

Patricia L. Sabbatella apoyándose en los trabajos de Lambuley Alférez precisa que:

En la organización rítmica de la frase resalta la importancia del tiempo débil en el inicio de los motivos y frases rítmicas. El segundo y el cuarto tiempo conforman el pulso básico o base rítmica vital de esta estructura, acentuando su carácter expresivo marcado por los agudos del bombo y el alegre (Lambuley Alférez, 1988, 92, citado por Sabbatella, 2005, 5).

Y añade que en su aspecto formal la cumbia consta de una introducción, el canto del solista y la respuesta del coro. Otros investigadores consideran que es más complicado definir la cumbia porque se suele considerar «como algo más amplio que abarca otros ritmos de la región Caribe que comparten más o menos una velocidad, un tempo y un contratiempo característico» (De la Hoz O'Byrne, 2013, 288).

3- Baile y trajes (rol de la mujer y del hombre)

Foto de traje de Cumbia

Festival internacional de Folclore en la ciudad de A Coruña en Los Cantones.
Fuente: Wikipedia, licencia 
CC BY 2.0.

Este baile, en un principio, representaba un duelo de seducción, un juego de miradas, sonrisas y coqueteos. La autora Delia Zapata Olivella en La cumbia, síntesis musical de la Nación colombiana. Reseña histórica y coreográfica (1962) hace una breve pero profunda descripción del baile y los trajes de la cumbia. Afirma que las mujeres se visten con una gran falda —la pollera— junto con blusas ostentosas y escotadas que suelen tener los hombros destapados y las mangas abultadas y llevan arreglos florales en sus cabellos recogidos. Tienen que ser expresivas, ya sea con una gran sonrisa, o ya sea con una mirada prepotente pero al mismo tiempo coqueta invitando al hombre al juego de la seducción. Además, bailan sujetando sus grandes faldas con una mano mientras la otra sostiene una vela encendida. En el juego de seducción representa simbólicamente una alarma hacia el sexo masculino para advertirle a este que sea precavido y que no va a ser nada fácil conquistar a la mujer. También significa la protección, la conexión espiritual que ilumina el camino de la danza y establece una conexión con el mundo sagrado.

En cuanto a los hombres, tienen un papel secundario. Son ellos quienes bailan con un solo objetivo: quedarse con su pareja de baile. Los hombres suelen vestirse de blanco, tienen un pantalon de pescador, una camisa suelta, una mochila de fique, una pañoleta roja y por supuesto, el típico sombrero vueltiao. Durante el baile el hombre busca a la mujer constantemente, la mujer se hace perseguir moviendo sus caderas de un lado al otro, con ayuda de un leve movimiento de pies y flexiones de rodillas. Estos movimientos tienen que ser muy sutiles, la planta de pie no se puede despegar totalmente del suelo y ponen sus manos en sus caderas sonriendo, haciendo miradas coquetas y seductoras. El hombre hace practicamente lo mismo, pero trata de no mover mucho la cintura, con una mano atrás y la otra sosteniendo el sombrero, sonríe y mira constantemente a la mujer, procurando acercarse poco a poco y quitarle la vela o tapando ambos rostros con el sombrero vueltiao.

Podemos ver en los trajes la alta influencia española puesto que durante la colonización se introdujeron nuevos textiles como la seda y el algodón en la confección de los trajes típicos de cumbia. Además la combinación entre las técnicas de confección españolas y las decoraciones indígenas creó bordados con hilos de colores vivos como el rojo, el azul, el verde y el amarillo con diseños geométricos y florales. Por otro lado, se puede observar que las mujeres portan arreglos florales, peinetas y aretes de oro reflejando o tratando de imitar la tradición española de usar joyas como símbolo de estatus y de belleza. 

4- Algunos artistas conocidos y sus canciones

Si las primeras cumbias eran instrumentales, se les añade canciones a partir del siglo XX. Por lo general, se suelen escuchar estas canciones de cumbia en muchas ocasiones desde carnavales, como el Carnaval de Barranquilla, hasta reuniones entre familias colombianas. Dentro de las canciones más conocidas tenemos a Yo me llamo Cumbia (1969), una obra maestra de Mario Gareña, interpretada en un principio por Leonor Gonzales Mina y también por una de las artistas más conocidas Toto la Momposina; también, una de las canciones que más se baila, sobretodo en las presentaciones de los institutos en Colombia es La Pollera Colorá (1960). En un primer lugar fue una versión instrumental de Juan Bautista Madera Castro, luego fue interpretada por Wilson Choperena y Juan Madera Castro. Otra de las más conocidas es Cariñito (1979): originalmente fue una canción del compositor peruano Ángel Aníbal Rosado, sin embargo, la versión más conocida fue difundida por el colombiano Rodolfo Aicardi junto al grupo Los Hispanos, quienes también cantan Adonay (1970) y Fantasía Nocturna (1997). Son canciones bastante sonadas en la época decembrina. No podemos dejar a un lado al gran maestro Pastor López con su canción Las Caleñas (1978), que también es bailada en toda Colombia en Navidad y Año Nuevo. Cabe resaltar que en la época del mes de diciembre es cuando más se escucha la música tradicional colombiana.

II- Influencias, mezclas y cohesión social

1- Mezclas étnicas

Como ya lo hemos mencionado la cumbia es el resultado de una mezcla entre tres diferentes grupos étnicos a nivel del ensamble de ritmos, de los instrumentos, vestimenta y pasos de baile.

Este mestizaje se trasluce también a través de las canciones. Las más conocidas hoy día datan del siglo XX —ya que en el origen la cumbia sólo era un ritmo y un baile— y expresan un sin fin de significados o sea que no hay un patrón exacto. Sin embargo, podemos decir que se suelen ver temas alegres, letras de amor o representación de orgullo nacional. Se suele considerar que su origen es la copla española del siglo XVI (Kofman, 2013) y es interesante notar que en numerosas cumbias se utiliza el verso octosilábico como en dicha forma poética aunque el número de versos por estrofas y el sistema de rimas difieran de las coplas tradicionales. En cuanto al contenido de la letra se ha ido adaptando al entorno americano e incluso a veces específicamente al colombiano exaltando al país como Colombia, tierra querida de Lucho Bermúdez o algunas de sus características como «las bellas playas caribes» en Yo me llamo Cumbia o las caleñas —las habitantes de la ciudad de Cali— en la canción epónima.

Podemos notar también que en numerosas canciones se evoca el origen africano de la cumbia y de los colombianos. Así en Danza negra de Lucho Bermúdez se dice:

Cerca del mar se siente el grito
del negro triste que canta sus amores
y de su raza cumple el rito
con esa cumbia de gaitas y tambores.

La alusión a los esclavos y a sus ritos es clara y en Yo me llamo Cumbia se dice: «Como soy la reina, me hace la corte un fino violín». En este verso se puede ver una alusión a la historia de la población colombiana porque la reina es una mujer negra y el violín al ser un instrumento procedente de Europa puede representar al hombre blanco.

Cabe resaltar que en estas canciones los personajes, cualquiera sea su origen étnico, tienen todos nombres españoles lo que refleja el mestizaje. Es interesante reparar también en la descripción de la «negra Soledad» de La Pollera Colorá cantada por Charlie Zaa que «Tiene color de canela/Y mucho olor a la pimienta». En efecto, siendo marrón claro la canela, cabe suponer que Soledad es una mulata o una mestiza. Además, si hoy en día canela y pimienta son especias comunes, no siempre fue el caso puesto que la pimienta y el árbol canelo fueron introducidos en la época de la colonización y del comercio triangular por los europeos. La asociación de estas dos plantas en la descripción de la protagonista recuerda implícitamente la historia de Colombia y el origen multiétnico de su población.

Al evocar las mezclas étnicas las canciones de cumbia transmiten la imagen de un país multiétnico lo que puede crear un sentimiento de pertenencia a un mismo país y contribuir a una cohesión nacional. De hecho, Colombia es un país que está compuesto étnicamente por un 87.58% de blancos y mestizos, un 9.34% de afrocolombianos (negros, mulatos, palenqueros y raizales), un 4.4% de indígenas y un 0.006% de Rom (Gitanos) según el Registro del DANE de 2018.

2- Mezclas regionales y sociales

 

Foto de la Cumbiamba en Barranquila Colombia
Foto de la Cumbiamba en el Carnaval de Barranquilla.
Fuente: Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 4.0.

La cumbia nació en la costa caribeña y se fue imponiendo como baile para las grandes ceremonias religiosas desarrolladas por españoles y criollos en la época de la colonia, en particular durante los festejos de la Virgen de la Candelaria o candelas (Arwi, 2023). Luego se convirtió en una tradición, por eso se eligió el dos de febrero (día de la Candelaria) como día nacional de la cumbia.

Más tarde se difundió por todo el país con los flujos migratorios dentro de Colombia (Blanco Arboleda, 2015) y gracias a la radio y a la industria del disco lo que provocó variaciones que se distinguen por la inclusión o no de algunos instrumentos, o por unos pasos de baile. Por ejemplo, el porro, un baile típico del Caribe, pero también conocido en Medellín, se puede realizar en pareja o en grupos de varias parejas formando un círculo, o la chalupa, un baile de la zona palenquera de Colombia pero con un toque más rápido y más alegre.

Esta expansión y difusión de la cumbia por el país se percibe en la letra de algunas canciones famosas como Yo me llamo Cumbia en la que se dice:

Soy Barranquillera, Cartagenera, yo soy de ahí
Soy de Santa Marta, soy Monteriana, pero eso si
Yo soy Colombiana, ¡oh! Tierra hermosa donde nací

Las distintas localidades evocadas no están todas en la costa Caribe, así que la enumeración refleja esta expansión de la cumbia a través de la zona norte del país. Además la estrofa se termina con «Yo soy Colombiana» que deja claro que finalmente cualquiera sea el lugar de origen todos son del mismo país y pueden cantar y bailar la cumbia.

También es de notar que si nació en un ámbito rural pobre al difundirse por toda Colombia la cumbia llegó a bailarse también en las grandes ciudades e incluso en los ámbitos burgueses del país cuando pasó a las orquestas de salón, más estilizadas y modernizantes que los grupos tradicionales.

Según Torrón (2023) en los años 1980 se integraron a la cumbia los sonidos de los sintetizadores y de las baterías electrónicas tocadas en vivo y se propusieron también nuevas temáticas más modernas en las canciones lo que permitió atraer a un nuevo público, más joven. Y según Julio Diazgranados García (2018) desde la aparición de las Amazonas, grupo exclusivamente femenino originario de Bogotá, en 2008 en un festival de cumbia, las mujeres son cada vez más numerosas en los grupos de cumbia. Además se puede observar una evolución en la letra de las canciones con nuevas temáticas que reflejan problemáticas sociales de modo que hoy en día casi todos se pueden reconocer y sentirse concernidos por la cumbia.

La cumbia se difundió también por gran parte de Latinoamérica lo que se trasluce en la versión de La Pollera Colorá de Charlie Zaa cuando evoca numerosos países latinoamericanos diciendo «Pa' que lo baile…Venezuela, Perú, Ecuador y Panamá». Esta difusión generó una gran variedad de subgéneros musicales. Las más reconocidas son: la cumbia argentina (villera y santafesina), ecuatoriana (andina), peruana (chicha, amazónica), mexicana (tecnocumbia), y la cumbia marimbera de Centroamérica (Arwi, 2023).

Es de notar que algunos investigadores como Juan Sebastián Ochoa no creen en esta expansión de la cumbia sino que explican el fenómeno diciendo que la industria disquera llegó a considerar como cumbias todas las músicas tradicionales bailables porque era más fácil «vender estas músicas bajo un solo término abarcador» (Ochoa, 2016).

3- La creación de una tradición nacional

Finalmente la cumbia en sus diversas expresiones llegó a traspasar las barreras sociales y a trascender su condición de baile para convertirse en un símbolo de unidad nacional en Colombia. Representa una poderosa identidad cultural y encarna la esencia de la sociedad colombiana en general. Gabriel García Márquez, entre otros escritores, la popularizó en sus novelas y le permitió lucirse en el extranjero cuando fue a Estocolmo en 1982 para recibir el Nobel acompañado de la famosa cantante de cumbia Toto la Momposina y de un grupo de bailarines (Mallarino, 2022).

De hecho en muchos hogares colombianos se baila como una tradición en las reuniones familiares. Y en las instituciones educativas, cada año se hacen presentaciones de estos ritmos en la materia de Educación Física, donde cada curso presenta un baile del folclore colombiano, es decir que forma parte del programa cultural del país y de la educación colombiana tanto en colegios públicos como privados conforme a lo que pide el Ministerio de la Educación Nacional:

Fiestas populares y carnavales, juegos y danzas, que expresan diferentes tipos de tradición, se deben investigar y conocer, no como actividades aisladas y alternativas contra las tendencias actuales muy influenciadas por los nuevos medios de comunicación y sus atractivos, sino porque tienen su valor en sí mismas. Se trata de reconocer y valorar el pasado en un espacio que corresponda a los intereses actuales, para que éstos, influenciados por la cultura hegemónica y global no pretendan desconocer rasgos propios de identidad cultural. Es una manera dinámica de relación entre lo global y lo local (MEN, 1999, 20).

Podemos ver que la enseñanza del folclore y de las tradiciones colombianas es importante y aunque no se mencione específicamente la cumbia, en la mayoría de los casos es el baile que se enseña. El hecho de que se enseñe desde la infancia explica que todos conozcan la cumbia y la recuerden con nostalgia y permite crear un sentimiento de identidad y fundamentar la unidad nacional.

Esta idea de un «fundamento de la unidad nacional y de su identidad» aparece en la Ley 115 de Febrero 8 de 1994 (p. 2) y un estudio sobre las prácticas de docentes en Cali revela que las músicas tradicionales forman parte de las prácticas pedagógicas habituales del 100% de los docentes aunque tengan «un amplio repertorio de la música académica». Según el estudio lo hacen porque «forman parte del plan curricular; también para fortalecer y valorar el patrimonio cultural que ellas representan; igualmente están conscientes de que con estas prácticas se pueden llegar a despertar la identidad cultural y el sentido de pertenencia» (Bástidas Yela, 2020, 18).

III- La importancia de la cumbia actualmente

1- En Colombia

La cumbia, más allá de ser un baile de seducción, representa la cultura colombiana y expresa un símbolo de aproximación de diferentes grupos étnicos y clases sociales, difundiendo así un mensaje importante de identidad y de unidad nacional. Por eso fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial Nacional en octubre de 2022, por la ministra de Cultura, Patricia Ariza, y se afirmó en esa ocasión que la cumbia es:

un género musical que encierra parte de la identidad colombiana y de su mestizaje, porque nació del encuentro entre indígenas, africanos y europeos, que llegaban con sus propias tradiciones e instrumentos musicales. Su historia y su desarrollo es, también, la historia de cómo se consolidó la identidad de los pueblos del Caribe colombiano (y en general de toda Colombia) (Anónimo, 2022a).

Además de esta declaración se ha aprobado un plan especial de salvaguardia de la cumbia para que se mantenga a largo plazo. Consta de seis líneas importantes y se aplicará no sólo a la música sino también «a la manifestación cultural: el baile, los compositores, los coreógrafos, los conjuntos que la tocan, los artesanos, los encargados de fabricar los instrumentos o los trajes típicos para bailarla, los rituales y las tradiciones y las prácticas que giran en torno a ella» (Anónimo, 2022a).

Sin embargo algunos investigadores empiezan a poner en tela de juicio esta imagen de baile nacional, símbolo de mestizaje y de unidad nacional. Así Juan Sebastián Ochoa (2016) considera que se trata más bien de una construcción social, de una invención de una tradición para que corresponda a la imagen idealizada de una nación mestiza. Para Federico Ochoa Escobar también se trata de un metarrelato cuyo objetivo es reforzar el poder de la élite y ocultar la pobreza en la que viven muchas poblaciones, en particular, indígenas:

los discursos alrededor de la Cumbia enfatizan en la idea de que representa a las tres culturas que conforman la nacionalidad colombiana, las cuales supuestamente conviven de manera armónica, contribuyendo a la negación de los discursos raciales y a invisibilizar las diferencias sociales y la desigualdad (Ochoa Escobar, 2017, 53).

2- En el mundo

Cuando se declaró la cumbia como Patrimonio Cultural Inmaterial de los colombianos el gobernador Carlos Caicedo añadió:

¡Qué orgullo, estamos orgullosos de que la cumbia sea reconocida como patrimonio! La cumbia, esta hermosa melodía, que no solamente se escucha y se ha escuchado por décadas en Colombia, sino que ha servido de paradigma inspirador a toda Latinoamérica; esta música nacida en las entrañas del Magdalena recorre Latinoamérica (Anónimo, 2022b).

En efecto la cumbia se suele considerar como un factor de unidad de Latinoamérica, como «un ritmo que hermana a colombianos con venezolanos, a bolivianos y peruanos con chilenos, a uruguayos con argentinos.» (Torrón, 2015) Este fenómeno se puede explicar por el origen de la cumbia porque «es el único ritmo que tiene los tres ingredientes étnicos y culturales comunes en casi toda Sudamérica: lo negro, lo indígena y lo europeo» (Torrón, 2015).

De hecho la cumbia se ha difundido por todo el continente latinoamericano e incluso se ha establecido en países como México, Argentina o Perú con sus características propias. Se ha difundido también en Europa donde en numerosos países se baila, se canta y se festeja. Así en Francia desde hace unos quince años se observa un desarrollo de los conciertos de cumbia y de los eventos en torno a esta música, especialmente en ciudades como París, Marsella y Lyon. Bertrand Lavaine (2018) considera que fue a favor de la edición 2010 del festival Babel Med de Marsella cuando cambió la percepción de este ritmo. Desde entonces varios artistas se dieron a conocer y se hizo una labor importante para promover dicha música. Por ejemplo, Fabián Suárez, etnomusicólogo y percusionista colombiano, con la asociación Casa Kumbe, ha creado un Gran Carnaval de Barranquilla en París para dar a conocer y difundir la cumbia en Francia. La primera edición tuvo lugar en 2017 y desde entonces se repite cada año en la capital francesa. Obviamente existen otros muchos festivales en Francia y Europa y se suelen organizar conciertos de cumbia con frecuencia que no sólo atraen al público latinoamericano, sino también al público europeo de modo que:

la cumbia s’est installée dans le paysage musical français et européen depuis une dizaine d’années pour devenir le courant latino le plus en vue actuellement (Lavaine, 2018).

Conclusión

A lo largo de su historia la cumbia ha experimentado una evolución significativa, fusionando influencias culturales de África, América Latina y de Europa. No sólo es un baile, sino también un reflejo de la historia y del mestizaje cultural en América Latina. Su origen se remonta a los esclavos africanos que trajeron consigo ritmos y tradiciones musicales, adaptándose a su nueva realidad en América. Con el paso del tiempo, la cumbia se enriqueció con instrumentos musicales propios de la región y adquirió características propias en cada país donde se arraigó, creando así un género relevante que, con sus ritmos contagiosos y su estilo de baile seductor, ha logrado unir grupos étnicos y clases sociales diferentes. Es un legado de resistencia, celebración y expresión cultural que perdura hasta nuestros días. 

Además, la cumbia ha dado lugar a reconocidos artistas y canciones icónicas que se han convertido en parte del repertorio musical colombiano y también latinoamericano. Desde clásicos como Yo me llamo Cumbia y La Pollera Colorá hasta éxitos contemporáneos, la cumbia ha dejado una huella duradera en la música popular. En resumen, la cumbia es mucho más que un género musical y un baile: es un testimonio de la diversidad y la riqueza cultural de América Latina, uniendo tradiciones y clases sociales, fusionando influencias para crear algo único que se adapta, moderniza y renueva, dándoles voz a quienes no la tenían. De esta manera se ha convertido en un símbolo de identidad tanto en Colombia como en varios países latinoamericanos. Es un recordatorio de la importancia de la música y el baile como formas de expresión que permiten tornar el lamento en fiesta y han trascendido fronteras porque conectan a las personas en un nivel más profundo.

Bibliografía

Corpus de cumbia

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Artículos y libros

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ANÓNIMO. 2022b. «¡La Cumbia es Patrimonio Cultural Inmaterial de los Colombianos!» in Gobernación del Magdalena. En línea: https://www.gobernaciondelmagdalena.gov.co/la-cumbia-es-patrimonio-cultural-inmaterial-de-los-colombianos/ [Consultado el 16 de junio de 2023]

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Pour citer cette ressource :

Ana María Martínez Rojas, "La cumbia: una tradición colombiana factor de cohesión social", La Clé des Langues [en ligne], Lyon, ENS de LYON/DGESCO (ISSN 2107-7029), novembre 2023. Consulté le 14/04/2024. URL: https://cle.ens-lyon.fr/espagnol/civilisation/histoire-latino-americaine/colombie/la-cumbia