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« Roma » de Alfonso Cuarón

Par Camille Raymond : PRAG - INSA de Lyon
Publié par Elodie Pietriga le 10/01/2020
Presentación de la película de Alfonso Cuarón.

 

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El director

Alfonso Cuarón nació en la Ciudad de México en 1961. Es uno de los directores, productores y guionistas de cine mexicanos más reconocidos de su generación. Estudió en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la UNAM y, a continuación, dirigió películas en castellano y en inglés, en México y en Estados Unidos. Realizó muchas películas que recibieron un reconocimiento internacional La princesita (A Little Princess), 1995; Y tu mamá también, 2001; Harry Potter y el prisionero de Azkaban, 2004; Children of men, 2006; Gravity, 2013 (Óscar del mejor director y Óscar del mejor montaje) y Roma, 2018, por la cual ganó el León de oro de Venecia, tres Óscars (mejor director, mejor película de habla no inglesa y mejor fotografía) y muchos otros premios.

 

La película

Sinopsis

La película narra la vida de una empleada doméstica, Cleo, que trabaja en la casa de una familia acomodada de la colonia Roma, un barrio de la Ciudad de México, a principios de la década de los 70. La ficción se inspira de los recuerdos de infancia de A. Cuarón que creció en aquel barrio y que dedicó la película a Liboria, "Libo", Rodríguez, la trabajadora doméstica y niñera de su propia casa. En la película, Cleo y Adela, las dos empleadas domésticas de origen indígena, oaxaqueñas, hablan tanto español como mixteco (su lengua materna) en casa de Sofía, Antonio, sus cuatro hijos y Teresa, la madre de Sofía. La cinta nos propone seguir de manera íntima la vida cotidiana de Cleo que mantiene la casa y cuida de los hijos de Sofía y Antonio.

Análisis

Dos mundos antagónicos que conviven alrededor de Cleo

Los quince primeros minutos de la película brindan claves de lectura al espectador para comprender que, en esa ficción, será la protagonista Cleo quien personificará una bisagra entre dos mundos opuestos y quien hará vaivenes permanentes entre estos dos mundillos.

Desde el inicio, al presentar los créditos, la cinta se abre en un plano detalle cenital en cámara fija que nos enseña las baldosas del suelo de un patio. El único movimiento perceptible es el de las olas de agua enjabonada que cubren ese suelo junto con el sonido, fuera de campo, de un mocho o de una fregona. Cuando se calma el agua, el espectador puede observar el reflejo del cielo (un avión pasa) y de lo que parece ser la barandilla de un balcón o de una terraza. Esa primera escena de casi cuatro minutos permite al público entrar en la vida cotidiana de Cleo: una rutina llena de contrastes marcada por tareas domésticas repetitivas; podemos percibir ya que Cleo será la bisagra de dos espacios y mundos paralelos que conviven, el suyo y el de una familia acomodada. Lavar el suelo y observar el reflejo del cielo: dos acciones concomitantes para la protagonista y el espectador.

De hecho, a partir del minuto cuatro, con un movimiento de panorámica horizontal que sigue los pasos y las paradas de Cleo, la cámara nos revela primero el espacio de la empleada (parte trasera de la casa, cuartos de servicio, escaleras exteriores de hierro, baño de servicio fuera de la casa, herramientas y utensilios para la limpieza). Luego, cuando Cleo entra en la cocina por la puerta trasera, un corte en seco nos hace penetrar, por primera vez, en la casa de los propietarios y nos adentramos, con ese mismo movimiento de panorámica horizontal, en un espacio decorado, lujoso e iluminado con luz natural, escaleras de mármol, muebles y objetos suntuosos, estantes con libros. Al seguir los vaivenes de Cleo (muchas veces Cleo está corriendo: para ir a la escuela, para coger el teléfono, para abrir el portal), el espectador comprende que es ella quien conecta dos espacios y dos mundos antagónicos. La película Roma pone en escena, a través de la figura de Cleo y en el espacio común de la casa de la colonia Roma, los contrastes de la sociedad mexicana de los años 70: el mundo de Cleo y Adela se opone al de la familia de Sofía a nivel profesional, material, económico, social y étnico (uso claramente diferenciado de los dos idiomas, castellano y mixteco, por ejemplo).

Finalmente, en el minuto quince, la escena de la llegada de Antonio, padre de la familia, plasma simbólica y estéticamente esa oposición de los dos mundos con su construcción en campo contracampo. En efecto, vemos, por un lado, a Cleo, silenciosa y agachada, que guarda el perro para que no se escape. A su lado están los niños y la madre, Sofía, iluminados por los faros del coche y maravillados porque “papá llega temprano”. Por otro lado, la cámara nos enseña el coche enorme del padre cuya cara descubriremos al final de la escena. Durante toda la secuencia, el coche aparece en planos detalles (placa, faros, capó, retrovisores) lo que refuerza a la vez el tamaño desproporcionado del Ford Galaxy y el poder económico del propietario. El padre, al que el espectador desconoce, está representado también a través de planos detalles relacionados con el coche (manos en el volante, cigarrillo encendido y cenicero). El espacio del padre es un espacio exclusivo y separado del de la casa y de la familia; la figura masculina está dentro del coche, lleno de humo, con las ventanas cerradas y música muy fuerte (sonido in cuyo volumen aumenta cuando la cámara está dentro del coche). Mientras el padre va manejando y aparcando cuidadosamente el coche, los numerosos planos detalles sobre los neumáticos y los excrementos del perro provocan un sentimiento de molestia en el espectador que piensa directamente en la limpieza diaria a la que se dedica Cleo. Entonces comprendemos todo el significado simbólico de la larga primera escena. Esa secuencia termina cuando el padre sale del coche, descubrimos por primera vez su cara; antes de entrar en su casa, saluda y abraza a sus hijos e ignora a Cleo. El espectador se siente incómodo al cerrarse la escena que despierta interrogaciones alrededor de la figura masculina del padre.

 

Un homenaje a la diversidad de las figuras de la “mujer”

Roma es una película que se centra en la protagonista, Cleo, y que alaba la figura de la “mujer” por antonomasia. Cleo y Sofía, que pertenecen a mundos diferentes, tendrán sin embargo trayectorias parecidas en su vida de mujer a lo largo de la película. En efecto, Cleo y Sofía van a vivir, y a veces compartir, momentos de felicidad y de infortunios en su vida privada. Como lo subrayamos anteriormente, la figura del hombre parece ser secundaria y unívoca en la película; en Roma se desdibujará una figura masculina muy negativa, simplificada y uniforme como contrapunto de la figura femenina polifacética y compleja.

Primero, tanto Cleo como Sofía son mujeres enamoradas. Cleo va a conocer a Fermín y Sofía está casada con Antonio. Las dos mujeres le entregan mucho amor y mucha atención a su pareja y se percibe un claro desequilibrio en el comportamiento que tiene cada hombre con ellas: falta de cuidado, reproches, ausencia. Por un lado, Cleo va a quedarse embarazada y Fermín, al enterarse de la noticia, va a huir (del cine, del campo de entrenamiento, de su responsabilidad de padre) y hasta va a amenazar a Cleo para que no lo busque más. En cuanto a Sofía, Antonio la va a abandonar y va a huir de la casa familiar para ir a un congreso en Quebec. En realidad es un pretexto y una excusa oficial para los hijos porque Antonio va a vivir definitivamente con su amante (escena en la entrada del cine Las Américas, conversación telefónica de Sofía que explica que Antonio está de vacaciones en Acapulco con su amante, escena final en la cual Antonio vino a recuperar “sus cosas” en la casa familiar mientras Sofía, Cleo y los hijos están de vacaciones en la playa). Las dos relaciones amorosas de Cleo y Sofía acaban de la misma manera, la mujer se queda sola con el/los hijo(s), abandonada por una pareja que desaparece literalmente y rechaza sus responsabilidades. En resumidas cuentas, Sofía le dice a Cleo con uno de los pocos ademanes de ternura de la patrona hacia su empleada: “Estamos solas. No importa lo que te digan, siempre estamos solas”.

Por otra parte, esas mujeres enamoradas y abandonadas son también madres entregadas, siendo de clases sociales muy diferentes y teniendo comportamientos distintos con los niños. Sofía es una madre de clase social adinerada, entregada y cariñosa, a veces colérica y autoritaria mientras que Cleo es la niñera de los cuatro hijos de Sofía y hace de madre también: despierta y acuesta a los niños, les da de comer, les canta nanas, los abraza y, además, los niños multiplican los gestos de ternura hacia Cleo a la que van repitiendo que la quieren mucho a lo largo de la película. El clímax de la figura de la madre protectora y entregada radica en la penúltima escena de la película cuando Cleo, que no sabe nadar, salva a los niños a punto de ahogarse en el mar. La cámara remata esa escena con un plano de conjunto en el cual observamos a los seis personajes (Sofía, Cleo y los cuatro niños) abrazados en una forma piramidal cuya base resulta ser Cleo; ese plano final, casi fotográfico, nos presenta al nuevo núcleo familiar (de hecho ese plano fue elegido como uno de los carteles de la película). La figura de la madre valiente, sola y fuerte, que lucha para proteger a sus hijos, se convierte en el nuevo pilar de la familia.

Por fin, la película nos retrata la figura de una mujer que se independiza y se autonomiza respecto a las normas y costumbres del México tradicional de los años 70. Es verdad que las relaciones entre Cleo y Sofía reflejan la jerarquía socioeconómica todavía muy patente en la época (relación ama-criada con órdenes permanentes, dependencia y sumisión) pero la figura de la mujer sí evoluciona a lo largo de la película. Sofía conduce coches, estropea voluntariamente el Ford Galaxy y se libera de un coche demasiado voluminoso comprándose otro, más cómodo. Al final de la película Sofía les dice a sus hijos que va a volver a trabajar para mantener a la familia. En cuanto a Cleo, va a vivir, sola, momentos muy difíciles: afrontar la huida y el abandono de Fermín (en dos ocasiones), presenciar una manifestación estudiantil mortífera, enfrentarse a Fermín que la amenaza con pistola, tener un parto muy duro... Representa la mujer valiente por excelencia. De hecho, Cleo es el diminutivo del nombre “Cleopatra” que proviene del griego Κλεοπάτρα, compuesto de κλέος (Kleo: gloria) y de πατήρ (padros: padre) lo que sugiere que nuestra protagonista lleva en su misma identidad la gloria, pero sin la figura masculina del padre que ha desaparecido del diminutivo. La escena final que contiene la dedicatoria de Cuarón, “para Libo”, hace eco a la primera escena y permite al espectador darse cuenta de esa evolución y autonomización de la figura de la mujer. En efecto, la escena es tan larga como la primera, está construida con un plano fijo en contrapicado (vs plano cenital) en el que podemos ver los mismos elementos: la barandilla de la terraza y el cielo con aviones que van pasando. Ya no se mira hacia abajo, ya no se ve el reflejo sino el verdadero cielo con aviones que simbolizan a la vez lo repetitivo y lo efímero para mostrar al espectador que la vida de Cleo es a la vez muy parecida y muy diferente de lo que era al principio de la película. Esta construcción circular del filme nos permite comprobar los cambios y evoluciones que ocurrieron en esa casa de la colonia Roma.

 

Utilizaciones posibles

Esta película puede ser estudiada en ciclo terminal y formar parte de los ejes temáticos siguientes:

  • Identidad e intercambios (México de los años 70, mundos antagónicos, solidaridad entre mujeres de clases sociales diferentes, protagonismo de una mujer indígena).
  • Espacio privado y espacio público (colonia Roma, casa familiar, nuevos roles en la familia).
  • Diversidad e inclusión (mujeres indígenas, lengua mixteca, diversidad social y económica: empleadas vs patronas, emancipación de la mujer).

 

Complemento

 

 

 

Pour citer cette ressource :

Camille Raymond, "« Roma » de Alfonso Cuarón", La Clé des Langues [en ligne], Lyon, ENS de LYON/DGESCO (ISSN 2107-7029), janvier 2020. Consulté le 28/03/2020. URL: http://cle.ens-lyon.fr/espagnol/arts/cinema/roma-de-alfonso-cuaron