Dossier Alberto Ruy Sánchez

Par Clémence Oriol : Etudiant-chercheur - Université Lumière Lyon 2
Publié par Christine Bini le 05/05/2009
Ce dossier comprend une interview de l'auteur, une fiche de lecture de son livre ((Los nombres del aire)), une présentation du magazine ((Artes de México)), une bibliographie et des références de ressources sur le Web.

Entrevista a Alberto Ruy Sánchez

Alberto Ruy SanchezLa estructura de La mano del fuego es original y simbólica, en forma de mano de Fatma. Qué es lo que aporta este orden poco tradicional?

Hay que tomar en cuenta que es el quinto tomo de una búsqueda que comenzó hace veinte años sobre la naturaleza del deseo, y cada uno de los libros anteriores -y en total forman cinco libros, tiene que ver con una de las partes de este libro; entonces, de alguna manera, este libro con sus cinco dedos es un espejo de todas las búsquedas principales que ha habido a lo largo de veinte años. De alguna manera, todos mis libros son libros de síntesis, que son a la vez anecdóticas y simbólicas. Por otra parte, no son novelas en un sentido tradicional, de hecho en cada una de las cinco partes del libro, el narrador es el mismo, pero con una variante distinta, partiendo del principio de Montaigne de que uno se ensaya a sí mismo, con diferentes realidades: eso te hace ser un poco distinto, y por lo tanto escribir algo distinto.

Es una obra plural, como una recopilación de varios cuentos. Cómo articuló estos relatos para construir su novela, que por cierto no es estrictamente una novela?

Lo que los une a todos es la búsqueda de una trascendencia, es decir, de salir de sí mismo el personaje, quien trata de sumar al placer de conocer a otras personas el placer de comprender; al terrible reto de enamorarse, el placer de comprender y hablar de lo que está haciendo. El reto de este libro es finalmente: hasta qué punto se puede hablar del amor y del deseo; hasta qué punto la última intensidad es posible de ser contada en una novela. Por lo tanto, en cada una de las historias -más que cuentos pueden ser narraciones, relatos, porque algunos tienen estructura de cuento tal cual, pero otros son realmente relatos- en todos mis libros hay una experimentación de los registros narrativos, sobre todo en el libro anterior, Los jardines secretos de Mogador, que en francés se llama La peau de la terre: en este libro los registros narrativos tienen que ver con el deseo externo; en La mano del fuego, la variedad de registros tiene que ver con las variaciones del narrador, es decir que se rompe el espejo y es la voz la que va cambiando. Entonces, la búsqueda de un yo más profundo que todas las situaciones que vivimos es lo que le da unidad, y al mismo tiempo la posibilidad de salir de uno mismo, para unirse con la persona amada, en los términos en que hablan de eso al mismo tiempo San Juan de la Cruz, cuando el alma se une en el fuego con el amado, y los místicos islámicos, como habla Attar en la Conferencia de los pájaros, de una búsqueda que nos lleva a hundirnos en el fuego.

Parece que existe un diálogo entre todos los libros del ciclo sobre Mogador, están vinculados. Usted tenía desde el principio una idea muy clara de la saga que creó, o los relatos se fueron entretejiendo a lo largo del tiempo?

Al principio, yo pensé que me iba a tomar muy poco tiempo, pensé en una estructura. Después, cuando salió el primer libro que fue Los nombres del aire, la respuesta del público que fue mucho más grande de lo que esperaba, las cartas de jóvenes que me decían: su libro me sirvió para encontrar las palabras para hablarle a mi amada, de mujeres y hombres que me contaban sus propias historias, me alimentaron lo suficiente para hacer el segundo libro. Y el tercer libro está  alimentado por todavía más de todos los ecos que tenía, con una búsqueda además: averiguar sobre el erotismo de las mujeres embarazadas. El cuarto y el quinto libro siguen estando alimentados, entonces, esta alimentación de historias, de reacciones, modifican el libro necesariamente. No fui completamente fiel al plan original, pero nunca lo traicioné en su esencia; y al mismo tiempo, todo lo que cuento está alimentado de lo que les pasa a las otras personas. Si fuera sólo mi imaginación y mi experiencia, sería muy pobre, o sería un libro muy periodístico, y mis libros tratan de ir un poco más allá del momento y de la circunstancia, por eso necesitan estar alimentados de la experiencia de muchas personas, sobre todo muchas mujeres. La gente necesita contar, y es sorprendente lo que la gente puede contarte...

Resulta difícil hacer encajar sus libros en un género específico, es novela y a la vez poesía, y por otra parte se le puede ver a usted como un contador de historias, un hailaquí... Cómo definiría usted su obra?

Yo empecé a escribir porque necesitaba escribir eso, sin preocuparme por el género al que pertenecía, la preocupación del género viene después, y no es mía, a mí no me importa cómo se clasifique. De hecho, la clasificación cambia según los países y las culturas; en Francia  la mentalidad es más abierta que en Estados Unidos por ejemplo; allí, ninguno de mis libros podría ser considerado una novela, y en Francia de pronto lo publican como novela. Un libro como Nueve veces el asombro, que son 81 párrafos que tienen mucho de ensayo, de ficción y de poesía, en España están publicados como poesía; en Francia, como novela; y en Estados Unidos, como ensayo.

Entre la publicación de Los nombres del aire y La mano del fuego pasaron 20 años. Cómo fue avanzando su búsqueda del deseo y de qué forma ha evolucionado su narrativa durante este periodo? La sensación que yo tengo es que ahora, después de completar este ciclo, comienzo a ser escritor. Son cinco libros, pero en realidad sumando los ensayos y poesía, son veinte libros. Entonces en veinte años he publicado veinte libros, con este ciclo narrativo como eje. Más que hablar de una evolución que se vea ya en los libros, lo que siento es que hay una evolución de mi posibilidad experimental, mi taller literario. Pero cada nuevo reto, cada nuevo proyecto te impone adquirir nuevas herramientas, entonces... tal vez no sé nada. Pero eso también tiene que ver con mi personalidad, puedo improvisar, y al mismo tiempo sentir que hay que aprenderlo todo.

En La mano del fuego, muchas veces surge la idea de que hay algo más allá de lo visible, surgen huellas: algo que ya no está presente pero que todavía se puede percibir, como la mano invisible de Zaydún. Su búsqueda del deseo pasa por esta percepción profunda y sensorial de lo real?

Creo que sí, y sobre todo tiene que ver con las experiencias amorosas. Todo el tiempo tengo conciencia de lo invisible, de la vida interna de la relación amorosa, por eso todas mis descripciones eróticas escapan a lo que sería describir lo que ve una cámara fotográfica por ejemplo, hablan de la vida interior que es a la vez delirio y trascendencia.

Usted juega con las apariencias, con los relatos, y al mismo tiempo con el lector, ocultándole la identidad del narrador, por ejemplo... Este aspecto lúdico es importante en su trabajo de escritor, y de contador?

Sí, qué bueno que lo notes, por supuesto, hay una sonrisa permanente, que no es una burla: no es humor sino ironía, porque la ironía también es un método de conocimiento, y comienza con burlarse de sí mismo, con no tomar tan en serio a uno mismo, o reírse de lo ridículo que es uno también. La situación del enamorado es arquetípica de esta situación, uno lo vive como una absoluta trascendencia, y desde fuera puede ser ridículo para otros. Asumir esta doble perspectiva, esta doble cara de todas las personas, sobre todo cuando uno es narrador,  me parece que es importante cuando se está haciendo literatura.

Sus personajes masculinos son hombres que dudan: se interrogan, se equivocan, experimentan varias modalidades del deseo. Según usted, es muy importante la duda para quien se propone explorar el deseo?

Sí, para mí la duda es el principio realmente de todo avance en el conocimiento; mi libro Los demonios de la lengua es un libro sobre la duda. Está hecho ya no en el lado islámico del amor y el conocimiento, sino en el lado católico, y está basado en experiencias históricas de los místicos. Cuando tú lees relatos de contacto con Dios, es de una inmensa intensidad, y el día siguiente, siempre escriben sobre la duda, si fue un contacto con Dios o con el Demonio. Lo que es una realidad, es que siempre es un contacto de una gran intensidad sexual, física: ¡ en eso no hay duda !

Y su educación jesuita influyó en su escritura?

Sí, en un sentido heterodoxo: la vertiente que me interesa de la tradición jesuítica es la vertiente barroca; es decir, no la vertiente tridentina y ni siquiera la vertiente institucional, sino la vertiente donde la idea jesuítica o barroca de que se puede llegar a Dios a través de las formas, de que se puede rezar bailando, de que el barroco, que es conmoción, es importante, se une con la idea islámica de que se puede llegar a Dios a través del sexo. En este sentido me interesa; entonces mi educación jesuítica es al mismo tiempo una reacción contra los jesuitas y contra la iglesia en general, y al mismo tiempo una aceptación de lo mejor que hay en la tradición jesuítica, que sin duda es la idea de excelencia, la idea de que siempre hay una forma, y por lo tanto una composición literaria, y la idea de la importancia de la forma: la forma es contenido, y no hay contenido más profundo, importante y trascendente que la forma.

Censuraron en facebook la portada de la edición en inglés de Los jardines secretos de Mogador, aunque su obra no tiene como objetivo provocar. Qué le inspira esta visión estrecha del erotismo?

Es muy curioso, porque el sistema de censura en internet, en facebook, funciona a partir de la delación; y eso es lo que como fenómeno lo hace interesante, en realidad no hay una moralidad ligada a una institución, pero es la organización misma de facebook. Crean un modelo de delación moral; pero utilizar la delación une al liberalismo extremo moderno con un sistema autoritario donde la delación es indispensable, y la sociedad crea modelos de delación. Es interesante pero claro, es una lata y hay que tratar de escapar de eso.

Esta visión muy estrecha del erotismo me inspira repugnancia pero al mismo tiempo me reta a provocarlos: en facebook, yo cambié la foto censurada por un close-up de una fruta, un durazno, que es sumamente erótico, ¡ mucho más erótico y más obsceno que un desnudo ! Entonces, de alguna manera es un reto introducir un contenido más erótico, pero ya no en una dimensión realista sino en una dimensión metafórica, que tiene un efecto sensorial mucho más fuerte. Es una demostración de que a pesar de todo el erotismo sigue vivo; y puse esta foto añadiendo una frase: todos en algún momento somos para alguien una fruta obscena.

De qué forma su trabajo como editor de la revista Artes de México influye en su actividad de escritor, y vice versa? Son como dos caras del mismo reto. En Artes de México, cuando nadie lo hacía en México, nosotros nos propusimos una alta calidad formal, de la misma manera que mis libros están escritos con el mismo esmero artesanal, en la composición, y en la composición editorial también. Por otro lado, hay en mis libros mucha investigación, cada tema está investigado durante mucho tiempo, en Artes de México también, cada tema de la cultura Mexicana está investigado muy a fondo, tratando de sumar al placer de contemplar el placer de comprender.

... ¿ Por ejemplo el tema de las cerámicas ?

Sí, y de alguna manera todo el interés que yo tengo en las cerámicas aparece en mi último libro La mano del fuego; todo lo que hace el ceramista, sus reflexiones sobre el oficio, está tomado de entrevistas que he hecho con los ceramistas. También en La mano del fuego hay una investigación sobre la idea de Kama Sutra, sobre la representación erótica... El primer libro Los nombres del aire está contado en tercera persona, y es donde la poesía está más concentrada; yo planeé una explosión de la poesía [a lo largo del ciclo narrativo] para que se fuera convirtiendo en una reflexión; y de alguna manera lo que comienza como un destello poético termina con una reflexión sobre la posibilidad de hablar de este destello, convirtiéndolo en un destello más, como si la explosión fuera primero minúscula y luego más grande; y la explosión más grande incluye el análisis, y la narración tradicional: por eso los cuentos...

Como ya se ha dicho, usted ha dedicado muchos años a esta exploración del deseo, es un tema que seguirá explotando en el futuro?

Este ciclo del deseo está terminado como una arquitectura, una casa que tiene cuatro paredes y un techo... Esta obra está terminada, pero el tema del deseo obviamente me sigue interesando; ahora estoy trabajando en una dimensión que está completamente ausente de estos libros, que es la presencia del mal, del mal absoluto. A mí me gusta hacer conferencias, cuando decidí ser escritor y decidí ser muy buen conferencista, me dije: tengo que hacer conferencias donde ni el prestigio cuenta, ni la carrera, ni hay obligación de las personas, entonces me propuse dar conferencias en escuelas de enfermería por ejemplo, hice todo un ciclo en prisiones, donde lo que cuenta es, finalmente, qué vínculo haces con la gente. Además de dar conferencias escuché muchas historias, también fui a prisiones de mujeres, y la gente me contaba sus historias. Siempre me han interesado  las historias de las mujeres traicionadas, por un hombre o por una mujer; la traición es algo muy vivo en las mujeres que están en prisión, muchos más que con los hombres. Entonces en la siguiente novela estoy explorando la historia de una mujer que en 1938 fue seducida por un hombre, fueron amantes dos años, y ese hombre sólo lo hizo porque gracias a ella, se podía acercar quince minutos a Trotsky, y poder asesinarlo. No es la historia del asesinato de Trotsky, que está muy novelada, va a haber muchas novelas sobre eso, sino que es la historia de esta mujer que fue seducida para poder asesinarlo, y es una historia terrible, esta mujer existió, estuvo en una clínica psiquiátrica en Estados Unidos, se casó con un fotógrafo trotskista... Por supuesto, yo invento un poco, cambio, tomo lo más que he encontrado de testimonios de ella, lo completo con testimonios de otras mujeres traicionadas, y cuento la historia. Y es sobre el deseo y el mal; voy a tratar de que sea sobre el deseo más que sobre la anécdota, no quiero que sea una novela policíaca, ni una novela histórica pero tendrá que haber algo de crimen e historia... 

Los nombres del aire

Alberto RUY SANCHEZ, Los nombres del aires, Alfagara, Madrid, 1987

Alberto Ruy Sánchez nació en la ciudad de México en 1951. Estudió en París, donde fue alumno de Barthes y Deleuze. Después del doctorado empezó a trabajar como editor. Dirige junto a su esposa la revista Artes de México desde 1988, además de su actividad como escritor. Publicó veinte títulos, entre los cuales se puede destacar Los jardines secretos de Mogador (2001), Nueve veces el asombro (2005), y su obra más reciente La mano del fuego (2007); recibió y sigue recibiendo las alabanzas de la crítica. Como ensayista publicó Una introducción a Octavio Paz en 1990, y colabora a revistas culturales. Varios premios literarios recompensaron sus obras a lo largo de los años. Alberto Ruy Sánchez publicó Los nombres del aire en 1987. Con esta primera novela se inicia el ciclo narrativo dedicado a la ciudad de Mogador (antigua Essaouira). Ruy Sánchez ubica cinco de sus relatos en esta ciudad; reinventada por el autor, Mogador adquiere una dimensión mágica, es personificada, vive, desea, y es deseada. Esta inmersión en la cultura árabe crea el marco común a estos relatos que son una exploración del deseo. Específicamente, Los nombres del aire trata de la sensualidad y el deseo femenino, y de cómo una misma persona puede suscitar varias formas de deseo en otras personas, a través de una historia sencilla que da lugar a una prosa poética. En la mítica ciudad de Mogador, una joven llamada Fatma está sola frente a su ventana y mira hacia el mar. Su mirada melancólica y su indiferencia por los que la rodean suscita el interés de todos. A raíz de esta curiosa actitud, la gente se interroga, corren rumores, leyendas, historias. Fatma llega a formar parte del espacio imaginativo de los habitantes. Un deseo secreto ocupa todos sus pensamientos; un día se encontró con otra joven llamada Kadiya; las dos se amaron en los vapores voluptuosos del hammam, descubriendo Fatma su sensualidad. Desde entonces, ella no puede dejar de pensar en Kadiya, su deseo se hace cada vez más fuerte, obsesivo, presente en cada momento.  La estructura del libro es original, simbólica. La primera parte está compuesta de nueve capítulos como las nueve cartas que escoge Fatma cuando su abuela le lee la suerte, al principio del libro. La segunda parte está dividida en cuatro capítulos, que son los cuatro nombres, cuatro historias: la de Fatma, Amjrus (el asqueroso vendedor de pescado, que desea a Fatma), Mohamed (un joven enamorado de ella), y Kadiya. Un juglar en la plaza de Mogador cuenta que Kadiya era una nómada que vendieron al dueño de un prostíbulo. Fatma escucha esta historia, sin relacionarla con el objeto de su profundo deseo, antes de irse a casa, momento en el que termina la novela, pero que enciende el deseo del lector, el deseo de seguir leyendo. Alberto Ruy Sánchez juega con todas las modalidades del deseo. Pone en escena personajes con deseos que acaban entremezclados. Cuando Fatma pasea por la ciudad, las miradas  se apropian de su imagen  para adecuarla a sus propios deseos, como Mohamed, que ve a Fatma como su futura esposa ; sin que ella lo quiera, forma parte de los sueños eróticos de los demás. El autor teje un juego complejo de posesión y de obsesión entre los personajes, que casi nunca comunican entre ellos; el vínculo es puramente imaginario.

En Los nombres del aire, cada imagen tiene una carga erótica, en que el deseo cobra una multitud de formas. Así, el erotismo está en cada elemento de la vida, de la imaginación, de lo cotidiano, de la naturaleza (está en el viento, la bruma, la luz), de la arquitectura incluso. La descripción del hammam es particularmente sensual: es el lugar donde convergen y se exaltan los deseos. La misma ciudad de Mogador es objeto de deseo. A través de un relato lento, que enfatiza los detalles con metáforas irracionales, sensuales y una sinestesia omnipresente, el autor entrega una novela que parece un largo poema. Su prosa de intensidades, como él mismo la llama, produce en el lector un efecto sensorial intenso. Es interesante ver como Alberto Ruy Sánchez escribe sobre la cultura árabe, como formando parte de la cultura hispánica.  Explota elementos de la cultura árabe que conoce muy bien (literatura erótica, leyendas arquitectura, artesanía...) pero no en una perspectiva exótica, sino como un marco poético, en vista de hacernos viajar a un mundo atractivo de deseo y de sueños, con un lenguaje lírico muy personal.

Revista "Artes de México"

En sus entrevistas Alberto Ruy Sánchez reivindica la "dimensión estética como política"(1); defiende la cultura y el arte como los fundamentos más importantes de lo que es México. Desde 1988, el autor se involucró a favor de la cultura dirigiendo la muy destacada revista Artes de México. 

Presentación

Miguel Salas Anzures fundó  Artes de México en 1953; dirigió hasta su muerte en 1966 la revista junto con el artista Vicente Rojos como director de diseño. "Después, la publicación tuvo varias épocas, pasó por manos diferentes pero siempre conservando una fuerte fascinación en su público, hasta desaparecer en 1980".

En 1988 se reinicia la edición, dirigida hasta el día de hoy por Margarita de Orellana y Alberto Ruy Sánchez. Artes de México publicó más de noventa números desde entonces, formando así una enciclopedia de las culturas de México. Además editan varias colecciones paralelas de libros relacionados con las culturas y el arte, en diversos formatos, que permiten explorar otras facetas del arte. Por ejemplo, la colección de libros de fotografía "Luz portátil", que une escritura y ensayo fotográfico.

La curiosidad por la cultura mexicana y la calidad formal, definen el espíritu de la revista. Cada número se considera un libro de arte. La revista destaca una gran variedad de temas y disciplinas, poniendo de relieve lo artístico en cada uno, sin jerarquizar los distintos elementos culturales evocados, rescatando tradiciones que fueron parte de la cultura mexicana, y a veces relacionando a México con otras culturas. El objetivo de Artes de México podría ser cada vez sorprender el lector, despertar su interés por temas culturales insospechados. Los últimos números de la revista hacen evidente la variedad temática: Manuel Parra arquitecto, Circo, Cerámicas de Teotihuacan, Arte y espiritualidad jesuitas, Mascaras de carnaval, Mitos del maíz, etc. Artes de México ofrece un punto de vista original sobre las artes en un sentido amplio; artesanía y bellas artes reciben el mismo trato.

"El punto de vista que la nueva Artes de México ha impuesto sobre la cultura es también sutilmente diferente y hace notar sus consecuencias: la labor de los editores es considerar los objetos de arte como si fueran la punta del iceberg de la cultura mexicana. Por lo tanto, hay que indagar lo que no es evidente a través de lo que sí se ve, preguntarse, explorar, maravillarse con curiosidad y descubrir incesantemente los nuevos enigmas de una cultura multiforme, dinámica, muy creativa y siempre sorprendente". (presentación de la línea editorial en la página web de Artes de México)(2)

Notas

1 Cf. una entrevista para la revista La compañía de los libros: http://www.angelfire.com/ar2/libros/Lacompa.html

2 Cf. http://www.artesdemexico.com/catalog/index.php

Bibliografía

Novelas

  • Los Nombres del aire. Joaquín Mortiz, México 1987. (Traducción francesa: Gabriel Iaculli, Les Visages de l'air.)
  • En los Labios del agua. Alfaguara, México, 1996. (Gabriel Iaculli, Les Lèvres de l'eau.)
  • De Agua y Aire. Disco y libro con la voz del autor. Introducción de Alberto Manguel. UNAM, México, 1999
  • Los Jardines secretos de Mogador. Alfaguara, Madrid 2001.(Gabriel Iaculli La Peau de la terre.)
  • Nueve veces el asombro. Alfaguara, México 2005. (Gabriel Iaculli comme Neuf fois neuf choses que l'on dit de Mogador.)
  • La mano del fuego. Alfaguara, México 2007.

Relatos

  • Cuentos de Mogador. Antología. CNCA, México 1994
  • De Cómo llegó a Mogador la melancolía. Edición bilingüe, francés/español. Editions du Rocher, París, 1999. (Gabriel Iaculli: Comment la mélancolie est arrivée à Mogador.)
  • La Huella del grito. Solar Editores, México 2002.

Poesía

  • La Inaccesible.Taller Martín Pescador, Tacámbaro Michoacán, 1990.

Ensayos

  • Mitología de un cine en crisis. Premiá, México, 1981.
  • Los Demonios de la lengua. Joaquín Mortiz, México, 1987. Nueva edición corregida y aumentada: Alfaguara, México, 1998. (Traducción Anthony Belanger y Cédric Demageot: Les Démons de la langue.)
  • Al Filo de las hojas. Conaculta, México, 1988.
  • Una Introducción a Octavio Paz. Joaquín Mortiz, México 1990
  • Tristeza de la verdad: André Gide regresa de Rusia. Joaquín Mortiz, México 1991.
  • Ars de cuerpo entero. UNAM y Ediciones Corunda, México, 1992.
  • Con la Literatura en el cuerpo. Taurus, México, 1995.
  • Diálogos con mis fantasmas. UNAM, México, 1997.
  • Aventuras de la mirada. Isste, México, 1999.
  • Cuatro escritores rituales. Nueva edición: Colección La CentenaConaculta, México, 2000.

Complementos

Entrevistas de Alberto Ruy Sánchez

Enlaces

 
Pour citer cette ressource :

Clémence Oriol, "Dossier Alberto Ruy Sánchez", La Clé des Langues [en ligne], Lyon, ENS de LYON/DGESCO (ISSN 2107-7029), mai 2009. Consulté le 19/11/2018. URL: http://cle.ens-lyon.fr/espagnol/litterature/litterature-latino-americaine/les-classiques-de-la-litterature-latino-americaine/dossier-alberto-ruy-sanchez