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«Nadie los vio salir», Eduardo Antonio Parra

Par Lina Jabrane : Master - ENS de Lyon
Publié par Elodie Pietriga le 14/06/2018
Presentación del cuento de Eduardo Antonio Parra ((Nadie los vio salir))

PARRA, Eduardo Antonio, Nadie los vio salir, Tafalla: Txalaparta, 2002, 44 pp. ISBN: 9788481362466

Nadie los vio salir es un cuento extenso que se ubica en un espacio de aquella área norteña en el que radican las obras de Eduardo Antonio Parra: una cantina de mala muerte.

El ganador del premio de cuentos Juan Rulfo nos hace entrar en una cantina de la frontera que ve llegar, una noche, a dos extranjeros. Prostitutas y acostumbrados del lugar se dejan paulatinamente pasmar por la hermosura extática de una pareja de extranjeros que irrumpen en esa cantina periférica. La cantina oscura está llena de borrachos que se dejan llevar por una ociosidad vil y a quienes la pestilencia ha dejado de molestar.

Dentro de la cantina se retoman con cierto humor los estereotipos y el desprecio mutuo hacia el turismo estadounidense más necio. Así la prostituta mulata expresa lo exóticos que le parecen los negros y los gringos que pasan por esas mesas. Pero más que todo procura expresar lo diferentes que son los dos extraños de cabello rubio.

El elemento perturbador de la narración de la fichera [1] es realmente la irrupción de esos dos seres que, al salir del rincón sombrío en el que estaban, contrastan enormemente con lo oscuro del lugar, “como si estuvieran dentro de una vitrina, de una burbuja de cristal, alejados de todo” dice la narradora. Que esta narración la haga una fichera con “hartos años de experiencia” (p.20) es un punto que resaltar. En efecto, no solo tenemos acceso a la subjetividad de una prostituta sino también a su expresión de la realidad. Estando ese momento de realidad fuera del tiempo y de lo ya visto, la voz de la narradora se hará de adaptar a esa suspensión casi poética. Poco a poco, la cantina empieza a temblar, como embriagada por el baile lascivo de los dos cuerpos angelicales.

Irónicamente, la cantina acaba siendo un lugar de encuentro en el que todos los orígenes sociales se igualan por sus desatamientos, así, “de puro placer, nomás por cómo le alegraban el ambiente” (p.30). Todos los integrantes acaban quedando en una burbuja periférica a la ciudad, a la sociedad. Esto es lo que permite que la narradora vea cómo se van perdiendo en la fiesta todos los pudores uno tras otro en el clímax de la fiesta mientras otra fichera, muy enferma, está a punto de rendir el último suspiro en la planta superior del edificio. Mientras está oteando el torbellino que ha provocado la pareja la narradora finalmente confiesa: “el corazón me latía rapidísimo, como el de cualquier mirona morbosa” (p.33). Entonces es cuando el lector se interroga, por el guiño, sobre su participación de mirón.

Nota

[1] Fichera

f. Mx, Ve. Empleada de bares o locales nocturnos que cobra un porcentaje por lo que consumen los clientes.

f. Mx; ES, p.u. Prostituta barata. vulg; desp.

Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario de americanismos. Madrid: Santillana, 2010.

Pour citer cette ressource :

Lina Jabrane, "«Nadie los vio salir», Eduardo Antonio Parra", La Clé des Langues [en ligne], Lyon, ENS de LYON/DGESCO (ISSN 2107-7029), juin 2018. Consulté le 17/10/2018. URL: http://cle.ens-lyon.fr/espagnol/litterature/litterature-latino-americaine/la-dictature-dans-la-litterature/nadie-los-vio-salir-eduardo-antonio-parra