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«Los límites de la noche», Eduardo Antonio Parra

Par Lina Jabrane : Master - ENS de Lyon
Publié par Elodie Pietriga le 26/06/2018
Presentación del libro de cuentos ((Los límites de la noche)) del autor mexicano Eduardo Antonio Parra.

PARRA, Eduardo Antonio, Los límites de la noche, Tafalla: Txalaparta, Era, 1996. ISBN: 978-84-8136-238-1

 PARRA Eduardo Antonio, Les Limites de la nuit. 1996, Diffusion Seuil, Zulma, traducido al francés por François Gaudry (2011).  ISBN 978-2-84304-555-4

 

El autor

Eduardo Antonio Parra (Guanajuato, 1965) forma parte de esa generación de autores mexicanos contemporáneos radicados en el Norte de la geografía nacional, donde se ancla su labor cuentística y ensayística. De su experiencia periodística en la Nota Roja de Monterrey ha conservado un interés por una base temática: las inclinaciones a veces moribundas de aquellos seres a quienes el hecho de vivir en la línea divisoria entre dos mundos opuestos ha hecho vulnerables. Su fijación por las formas breves le permite ofrecer relatos sumamente densos que se desarrollan en una prosa depurada y autóctona. Publicó varios libros de cuentos, entre otros Sombras detrás de la ventana (2009) que recibió el Premio Antonin Artaud y fue traducido al francés, como su primer conjunto, titulado Los Límites de la noche (1996).

 

La obra

 

 

Los Límites de la noche (1996) se sitúa en esa área atormentada donde la frontera que preocupa y fascina está solo a unos 200 kilómetros. Los nueve cuentos que forman el conjunto dan una visión fuerte de la violencia pulsional de unos personajes, marginados mayoritariamente. Así el espacio es visto por el prisma y a veces la voz de prostitutas, cholos, coyotes o trabajadores solitarios. Aquellas figuras de la vida normal norteña observan con rareza ese espacio que ya tiene forma en el imaginario común mexicano. Observan con cierto distanciamiento la faz nocturna de un Monterrey laborioso o la de las orillas del Río Bravo, ese río “maldito que pudre todo lo que esté cerca” (“El Juramento”, p.12).

El hilo conductor entonces sería, pese a una gran variedad tanto en las imágenes como en las estrategias narrativas, esa violencia contenida que está a flor de piel. Esa violencia latente es lo que incita a meterse en unas situaciones límites.  De hecho, parece que los espacios de esas áreas fronterizas tienen una forma de magnetismo que aumenta al caer la noche y que influye directamente en la conducta de los personajes. Así, se transforma ante nuestros ojos o se ha transformado ya la conducta de los personajes en contacto con el Río, las calles de la ciudad de Monterrey, o espacios cerrados más o menos insólitos.

La fuerza fantasmal de las aguas del Río Bravo incita a los miembros de la pandilla de adolescentes de “El Juramento” a quebrantar la ley desterrando cadáveres, también les trae recuerdos de lo que ya no está. “El cazador” da a pensar el cruzar por primera vez o no la frontera con Estados Unidos como una confrontación, sobre todo desde la perspectiva de un hombre que huye tras haber intentado “creer (…) que la muerte de un hombre no hace mella en su asesino” (p.114).

Es por hallar un “sustituto ideal de la libertad de las calles” (p.25) y observar la ciudad “sin límites ni condiciones” que, a Roberto, el protagonista de “El placer de morir” se le ocurre experimentar el “goce sin límites” (p.29). La ciudad de Monterrey es “una ciudad que engendra animales nocturnos, sedientos de sangre” (p.77) como recuerda el narrador de “Nocturno Fugaz” pero también es una ciudad sobrepoblada donde se está solo, y eso lo lleva a buscar la presencia femenina. Asimismo, el personaje de “El último vacío” sufre esa carencia de compañía que lo hace acudir a un pub después del trabajo, con la esperanza de conectar con otro hombre y perder el miedo a la dificultad para tener relaciones.

Sin embargo, la ciudad puede volverse peligrosamente monstruosa, como desde los edificios del Monterrey moderno de “La noche más oscura”, donde la ciudad parece un tanto extraña hasta que la congoja se vuelva insoportable y se desaten los peores actos. Si salen esos arrebatos en la intimidad, el afán de transgresión también lleva a los espacios exteriores, aquí a las calles del Monterrey nocturno. Julia, una amante de fotonovela, se visualiza “Como una diosa” entre las prostitutas en una vida nocturna excitante que contrasta con la realidad más bien sosa del día a día al lado de un marido indiferente. Es este tipo de rutina laboriosa y mediocre que ha vivido también el personaje de “Como pasa la vida” hasta ser confrontado en el momento límite del morir, preso de la carcasa de su vehículo accidentado que queda como fuera del espacio.
 
Pour citer cette ressource :

Lina Jabrane, " «Los límites de la noche», Eduardo Antonio Parra", La Clé des Langues [en ligne], Lyon, ENS de LYON/DGESCO (ISSN 2107-7029), juin 2018. Consulté le 19/09/2018. URL: http://cle.ens-lyon.fr/espagnol/litterature/litterature-latino-americaine/la-dictature-dans-la-litterature/los-limites-de-la-noche-eduardo-antonio-parra