Vous êtes ici : Accueil / Littérature / Littérature latino-américaine / Gabriel García Márquez / El río de la nostalgia de Gabriel García Márquez

El río de la nostalgia de Gabriel García Márquez

Par Lina Villate-Torres : Doctorante en Littérature comparée - Université de Strasbourg
Publié par Elodie Pietriga le 07/09/2018
Dans cet article, on examine la manière dont Gabriel García Márquez utilise ses souvenirs dans son roman ((El amor en los tiempos del cólera)) pour sensibiliser le lectorat à ses préoccupations environnementales. Le fleuve Magdalena appartient à l’univers romanesque du romancier à partir des années quatre-vingts. La récurrence des mêmes images tirées du vécu du romancier colombien contribuent à éveiller de la nostalgie envers un passé idyllique où l’exubérance du paysage se confond avec une histoire d’amour aussi enchevêtrée que celle de Florentino Ariza et Fermina Daza.

 

 

Introducción

“Por lo único que quisiera volver a ser niño —escribe Gabriel García Márquez en su artículo “El río de la vida”— es para viajar otra vez en un buque por el río Magdalena. Quienes no lo hicieron en aquellos tiempos no pueden ni siquiera imaginarse cómo era.” (1981) Inspirado por la nostalgia de un mundo que el escritor colombiano considera perdido, “El río de la vida” que fue publicado originalmente en el periódico El País, busca avisar al lector y a las autoridades colombianas sobre el preocupante estado del río Grande de la Magdalena.

La actitud pesimista que adopta el autor de Cien años de soledad sitúa al lector en un mundo que se encuentra en una crisis permanente. Las preocupaciones medioambientales del novelista acaban por confundirse con sus reminiscencias del pasado; el lamentable estado del río le recuerda el efecto corrosivo del paso del tiempo. Desde la década de los ochenta, el río se suma al universo novelado del escritor, las mismas imágenes de la fauna y de la flora extinguida emergen de manera obsesiva en sus obras posteriores a la publicación del artículo, tales como El amor en los tiempos del cólera y su autobiografía inacabada Vivir para contarla. En este artículo examinaremos la manera en que García Márquez introduce sus recuerdos en su novela de 1985 El amor en los tiempos del cólera para persuadir al lector de adherir a su causa.

Presentación de la novela

Se trata de la primera novela que García Márquez publica luego de recibir el premio Nobel de literatura en 1982. En ella se narra la historia de amor entre Florentino Ariza y Fermina Daza a lo largo de más de setenta años. En el primer capítulo, el doctor Juvenal Urbino muere tratando de atrapar a un loro en el patio de la casa. Luego del funeral, Florentino Ariza le reitera a la viuda de Juvenal Urbino — Fermina Daza— su juramento de amor eterno. El segundo capítulo se sitúa cincuenta años atrás cuando Florentino y Fermina mantuvieron una intensa correspondencia amorosa durante tres años hasta el día en que ella decide darla por terminada, borrándolo para siempre de su vida.

En el tercer capítulo, aparece el que será el esposo de Fermina, un joven médico heredero de una familia acaudalada quien decide estudiar en París para luchar contra el cólera. Tanto el cuarto como el quinto capítulo siguen las vidas paralelas de Florentino y Fermina quienes, aunque siguen viviendo en la misma ciudad, no tienen nunca más la ocasión de hablarse. Por último, el sexto capítulo se sitúa cronológicamente después del primero, cuando Fermina se enoja con Florentino Ariza por hacerle una declaración amorosa justo el día del entierro de su marido y le envía una carta colmada de injurias. Esta misiva le permite a Florentino reanudar la relación epistolar que habían entablado medio siglo antes y ganarse el corazón de la viuda, octogenaria como él.

El viaje del olvido

Las descripciones del río Magdalena se ubican en los capítulos tercero y sexto los cuales corresponden respectivamente al auge y al ocaso de la navegación fluvial. El primer viaje que emprende Florentino en el tercer capítulo es un viaje “medicinal” para olvidar a Fermina quien está a punto de casarse con el soltero más codiciado de la ciudad: el doctor Juvenal Urbino. Al principio, el buque navega fácilmente:

“Los días se le hacían fáciles sentado frente al barandal, viendo a los caimanes inmóviles asoleándose en los playones con las fauces abiertas para atrapar mariposas, viendo las bandadas de garzas asustadas que se alzaban de pronto en los pantanos, los manatíes que amamantaban sus crías con sus grandes tetas maternales y sorprendían a los pasajeros con sus llantos de mujer.” (García Márquez, 2015, 206)

La descripción del narrador omnisciente coincide casi exactamente con la que García Márquez hace en el artículo “El río de la vida” en donde también los pasajeros contemplan la fauna ribereña. Las dos descripciones siguen el mismo orden, en primer lugar figuran los caimanes: “Veíamos los caimanes que parecían troncos de árboles en la orilla, con las fauces abiertas, esperando que algo les cayera adentro para comer.” (García Márquez, 1981). En segundo lugar, las garzas y en tercer lugar, los manatíes: “Se veían las muchedumbres de garzas que alzaban el vuelo asustadas por la estela del buque […] los manatíes que amamantaban a sus crías y gritaban como si cantaran en los playones.” (García Márquez, 1981).

Esta adaptación del artículo periodístico del escritor dentro de la novela le da un matiz autobiográfico a la narración, de manera que el punto de vista del escritor coincide con el del personaje principal, es decir, con el de Florentino Ariza. Las experiencias y las observaciones del autor se trasladan a la subjetividad del personaje. No es de extrañar por tanto que sea este un personaje autónomo dentro de la novela y que pueda decretar, por ejemplo, la muerte de su rival:

“[Florentino Ariza] decidió, como si dependiera de él, que el doctor Juvenal Urbino tenía que morir. No sabía ni cuándo ni cómo, pero se lo planteó como un acontecimiento ineluctable, que estaba resuelto a esperar sin prisas ni arrebatos, así fuera hasta el fin de los siglos.” (García Márquez, 2015, 237)

El último viaje

En el sexto y último capítulo, Florentino se ha convertido no solo en un mejor escritor de lo que era en la época en que empezó a escribirle sus apasionadas cartas de amor a Fermina Daza, sino también en un mejor amante como lo prueban sus numerosas conquistas efímeras a lo largo de cincuenta años. La estrategia urdida durante tantos años es un éxito y los dos ancianos se embarcan en un viaje romántico destinado a ser eterno. En realidad, ellos buscan huir de los prejuicios y de los convencionalismos de una sociedad que considera que “el amor […] a la edad de ellos es una cochinada.” (García Márquez, 2015, 459)

Las descripciones del río concuerdan punto por punto con las hechas en el tercer capítulo, pero esta vez la naturaleza exuberante y salvaje le cede el paso a un paisaje en ruinas: “En lugar de la algarabía de los loros y el escándalo de los micos invisibles que en otro tiempo aumentaban el bochorno del medio día, sólo quedaba el vasto silencio de la tierra arrasada.” (García Márquez, 2015, 478) La pareja de ancianos comprueba desolada que la misma fauna que conformaba el ecosistema ribereño ha sido casi completamente aniquilada. A los caimanes, los cazadores de Nueva Orleans los habían exterminado, los loros y los micos se iban muriendo con la selva. En cuanto a los manatíes, “eran una especie extinguida por las balas blindadas de los cazadores de placer.” (García Márquez, 2015, 471) El tono alarmista adoptado por el narrador anula la distancia entre el presente y el futuro. El desastre aparece como una certeza y el futuro se concibe como una fatalidad imposible de evitar.

Los personajes llegan muy tarde al lugar del desastre para dar marcha atrás. Ellos son simplemente espectadores de un mundo que ya se consumió a sí mismo:

“Un viajero inglés de principios del siglo XIX, refiriéndose al viaje combinado en canoa y en mula, que podía durar hasta cincuenta jornadas, había escrito: “Este es uno de los peregrinajes más malos e incómodos que un ser humano pueda realizar”. Esto había dejado de ser cierto los primeros ochenta años de la navegación a vapor, y luego había vuelto a serlo para siempre, cuando los caimanes se comieron la última mariposa, y se acabaron los manatíes maternales, se acabaron los loros, los micos, los pueblos: se acabó todo.” (García Márquez, 2015, 480)

Florentino se refugia en su memoria, en los pocos recuerdos que le quedan de su viaje durante la adolescencia. Él prefiere mirar hacia el pasado porque el futuro le parece desesperanzador.

La actitud de Florentino Ariza le debe mucho a la de su creador que revela en su artículo “El río de la vida” el origen y la razón que le llevaron a escribirlo:

“el 19 de enero de 1961[…], un amigo me llamó por teléfono en México para contarme que el vapor David Arango se había incendiado y convertido en cenizas en el puerto de Magangué. Yo colgué el teléfono con la impresión horrible de que aquel día se había acabado mi juventud, y que todo lo último que quedaba de nuestro río de nostalgias se había ido al carajo.” (García Márquez, 1981)

La amenaza que pesa sobre el río Magdalena le recuerda al novelista lo precaria que es la existencia humana. Inspirado por este sentimiento de pérdida, García Márquez enfatiza los efectos devastadores de la navegación sobre la fauna y la flora. En el artículo, el escritor colombiano escribe: “El río Magdalena está muerto, con sus aguas envenenadas y sus animales exterminados." (García Márquez, 1981) El paisaje idílico cede el paso, tanto en la realidad como en la ficción, al desastre perpetrado por la intervención humana. El novelista denuncia el papel que juega la agricultura intensiva en la deforestación:

“[L]a casi totalidad de la tierra útil de las riberas es propiedad privada, y la reforestación completa tendría que ocupar el 90% de ellas. Valdría la pena preguntar cuáles serían los propietarios que tendrían la amabilidad de ceder el 90% de sus tierras sólo para sembrar árboles y renunciar en consecuencia al 90% de sus ingresos actuales.” (García Márquez, 1981)

Conclusión

García Márquez demuestra a través de su pluma un agudo sentido de responsabilidad hacia las generaciones futuras. En su escritura, la catástrofe no es sinónimo de anquilosamiento, por el contrario, al describir el peor escenario posible, el escritor de Aracataca alienta a la clase política y a la sociedad civil a actuar conjuntamente para recuperar la navegabilidad del río Magdalena. A través de tres textos diferentes: un artículo periodístico (“El río de la vida"), una novela (El amor en los tiempos del cólera) y sus memorias (Vivir para contarla), Gabriel García Márquez propone variaciones de un mismo tema: la decadencia de la arteria principal de Colombia. En los tres, la preocupación ecológica se conjuga con sus nostalgias, por ello recurre al pesimismo para persuadir al lector de la inminencia del desastre.

 

 

Bibliografía

Escritos de Gabriel García Márquez

Libros

GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel. 2015 (1985). El amor en los tiempos del cólera. Barcelona: Grupo Editorial Random House Mondadori.

GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel. 2000 (1989). El general en su laberinto. Barcelona: Grupo Editorial Random House Mondadori.

GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel. 1979 (1955). La hojarasca. Barcelona: Plaza Janés.

GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel. 2002. Vivir para contarla. Madrid: Grupo Editorial Random House Mondadori.

Artículos
 
GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel. 1981. « El río de la vida », en El País. 
 
GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel. 1955. « En Hiroshima, a un millón de grados centígrados », en El Espectador.
 
GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel et al. 1991. « Manifiesto de los Cien. Por una alianza ecológica latinoamericana », en Envío Revista mensual de análisis de Nicaragua y CentroaméricaNo 120

 

Estudios

 
 

MUTIS, Ana María. 2014. « Del río a la cloaca: la corriente de la conciencia ecológica en la literatura colombiana », en Revista de crítica literaria latinoamericana. Vol. 40, No 79, p.181-200.

OSTRIA GONZALEZ, Mauricio. 2010. « Globalización, ecología y literatura. Aproximación ecocrítica a textos literarios latinoamericanos » en Kipus, Revista andina de Letras. No 27, p. 97-109
 
PERNETT, Nicolás. 2014. « El río de la vida: el Magdalena en la obra de Gabriel García Márquez », en Revista Credencial Historia. No 292

VILORIA DE LA HOZ, Joaquín. 2014. « Vapores del progreso: aproximación a las empresas de navegación a vapor por el río Magdalena (1823-1914) », en Revista Credencial Historia. No 290 [En línea] http://www.banrepcultural.org/biblioteca-virtual/credencial-historia/numero-290/vapores-del-progreso-aproximacion-las-empresas-de-navegacion-rio-magdalena

 

Pour citer cette ressource :

Lina Villate-Torres, "El río de la nostalgia de Gabriel García Márquez", La Clé des Langues [en ligne], Lyon, ENS de LYON/DGESCO (ISSN 2107-7029), septembre 2018. Consulté le 19/09/2018. URL: http://cle.ens-lyon.fr/espagnol/litterature/litterature-latino-americaine/hommage-a-gabriel-garcia-marquez/el-rio-de-la-nostalgia-de-gabriel-garcia-marquez