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Los nombres del aire

Alberto Ruy Sánchez
Publié le : 18 mars 2009
Alberto RUY SANCHEZ, Los nombres del aires, Alfagara, Madrid, 1987   Alberto Ruy Sánchez nació en la ciudad de México en 1951. Estudió en París, donde fue alumno de Barthes y Deleuze. Después del doctorado empezó a trabajar como editor. Dirige junto a su esposa la revista Artes de México desde 1988, además de su actividad como escritor. Publicó veinte títulos, entre los cuales se puede destacar Los jardines secretos de Mogador (2001), Nueve veces el asombro (2005), y su obra más reciente La mano del fuego (2007); recibió y sigue recibiendo las alabanzas de la crítica. Como ensayista publicó Una introducción a Octavio Paz en 1990, y colabora a revistas culturales. Varios premios literarios recompensaron sus obras a lo largo de los años. Alberto Ruy Sánchez publicó Los nombres del aire en 1987. Con esta primera novela se inicia el ciclo narrativo dedicado a la ciudad de Mogador (antigua Essaouira). Ruy Sánchez ubica cinco de sus relatos en esta ciudad; reinventada por el autor, Mogador adquiere una dimensión mágica, es personificada, vive, desea, y es deseada. Esta inmersión en la cultura árabe crea el marco común a estos relatos que son una exploración del deseo. Específicamente, Los nombres del aire trata de la sensualidad y el deseo femenino, y de cómo una misma persona puede suscitar varias formas de deseo en otras personas, a través de una historia sencilla que da lugar a una prosa poética. En la mítica ciudad de Mogador, una joven llamada Fatma está sola frente a su ventana y mira hacia el mar. Su mirada melancólica y su indiferencia por los que la rodean suscita el interés de todos. A raíz de esta curiosa actitud, la gente se interroga, corren rumores, leyendas, historias. Fatma llega a formar parte del espacio imaginativo de los habitantes. Un deseo secreto ocupa todos sus pensamientos; un día se encontró con otra joven llamada Kadiya; las dos se amaron en los vapores voluptuosos del hammam, descubriendo Fatma su sensualidad. Desde entonces, ella no puede dejar de pensar en Kadiya, su deseo se hace cada vez más fuerte, obsesivo, presente en cada momento.  La estructura del libro es original, simbólica. La primera parte está compuesta de nueve capítulos como las nueve cartas que escoge Fatma cuando su abuela le lee la suerte, al principio del libro. La segunda parte está dividida en cuatro capítulos, que son los cuatro nombres, cuatro historias: la de Fatma, Amjrus (el asqueroso vendedor de pescado, que desea a Fatma), Mohamed (un joven enamorado de ella), y Kadiya. Un juglar en la plaza de Mogador cuenta que Kadiya era una nómada que vendieron al dueño de un prostíbulo. Fatma escucha esta historia, sin relacionarla con el objeto de su profundo deseo, antes de irse a casa, momento en el que termina la novela, pero que enciende el deseo del lector, el deseo de seguir leyendo. Alberto Ruy Sánchez juega con todas las modalidades del deseo. Pone en escena personajes con deseos que acaban entremezclados. Cuando Fatma pasea por la ciudad, las miradas  se apropian de su imagen  para adecuarla a sus propios deseos, como Mohamed, que ve a Fatma como su futura esposa ; sin que ella lo quiera, forma parte de los sueños eróticos de los demás. El autor teje un juego complejo de posesión y de obsesión entre los personajes, que casi nunca comunican entre ellos; el vínculo es puramente imaginario.   En Los nombres del aire, cada imagen tiene una carga erótica, en que el deseo cobra una multitud de formas. Así, el erotismo está en cada elemento de la vida, de la imaginación, de lo cotidiano, de la naturaleza (está en el viento, la bruma, la luz), de la arquitectura incluso. La descripción del hammam es particularmente sensual: es el lugar donde convergen y se exaltan los deseos. La misma ciudad de Mogador es objeto de deseo. A través de un relato lento, que enfatiza los detalles con metáforas irracionales, sensuales y una sinestesia omnipresente, el autor entrega una novela que parece un largo poema. Su prosa de intensidades, como él mismo la llama, produce en el lector un efecto sensorial intenso. Es interesante ver como Alberto Ruy Sánchez escribe sobre la cultura árabe, como formando parte de la cultura hispánica.  Explota elementos de la cultura árabe que conoce muy bien (literatura erótica, leyendas arquitectura, artesanía...) pero no en una perspectiva exótica, sino como un marco poético, en vista de hacernos viajar a un mundo atractivo de deseo y de sueños, con un lenguaje lírico muy personal.  
Clémence Oriol
  Complementos
  • pueden consultar la página web del autor, en la que encontrarán más datos sobre su obra, reseñas, críticas, fotos, etc.: www.albertoruysanchez.com
 
 
 
Mise à jour le 9 octobre 2009
Créé le 18 mars 2009
ISSN 2107-7029
DGESCO Clé des Langues