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Entrevista a Javier Cercas

"Lo más importante es ser fiel a la verdad humana"




Entrevista realizada por Izia Douix
Transcripción y traducción por Izia Douix y Olivia Sébart

En el marco del festival AIR 2016, Javier Cercas estuvo en Lyon. Aprovechamos la ocasión para pedirle una entrevista al famoso escritor español. Muy amablemente accedió y la entrevista se realizó en el hotel "Le Collège", el 28 de mayo de 2016.


Javier Cercas publicó este año El Impostor, novela sin ficción que cuenta la verdadera historia de Enric Marco, el impostor de los deportados españoles. 



"Puedes cambiar, puedes escribir cosas diferentes, pero al final siempre te reconoces a ti mismo, aunque la forma sea distinta, porque eres quien eres."
 

Para escribir esta novela sin ficción, El Impostor, tuvo que hacer muchas investigaciones. ¿Fueron esas investigaciones novelísticas o periodísticas? ¿Cuál sería la diferencia entre ambas cosas?

Buena pregunta. No me lo he planteado. ¿Hay una diferencia entre las investigaciones novelísticas y las investigaciones periodísticas? No lo sé. Yo tuve, desde el principio, muy claro que iba a ser una novela sin ficción. Esto no siempre me ha pasado así. En otras novelas, por ejemplo en la otra novela sin ficción que he escrito que es Anatomía de un instante, yo empecé creyendo que iba a ser una novela con ficción y al final fue una novela sin ficción por diversos motivos. En este caso, desde el principio supe que iba a ser una novela sin ficción. Entonces, esto determinó todas las investigaciones, todo el método de trabajo. Yo no lo llamaría una investigación periodística, yo lo llamaría simplemente una investigación sobre la realidad. A mí muchas veces me han dicho que mi trabajo tiene que ver con el periodismo. Yo no soy periodista y esa observación me parece bien, lo acepto, pero diría que yo trabajo como un filólogo. Yo soy un filólogo de formación y la filología me ha enseñado a ser preciso. Si una cosa ocurrió el 20 de mayo a las 3 de la tarde, ocurrió el 20 de mayo a las 3 de la tarde. Y si un texto dice blanco pues dice blanco. Pero ¿eso es hacer una investigación periodística? Pues no lo sé. Realmente no lo sé. Escribo en un periódico, en El País, dos veces al mes, pero eso no quiere decir que yo sea periodista. Y es verdad que cuando empecé a escribir en un periódico (crónicas) fue algo muy importante para mí porque me descubrió cosas que yo no sabía. Me obligó por ejemplo a salir a la calle y a tomar notas. ¿Eso es hacer periodismo? No lo sé. Pero yo no me planteo como si estuviera recorriendo armas del periodismo. Pues sí, de acuerdo, si las armas del periodismo son la precisión y la exactitud, okay, yo soy periodista. Utilizo esas armas, pero no es de manera consciente. ¿Y eso es muy distinto de una investigación para una novela? No veo tanta diferencia.

Un periodista lo que busca es la verdad. Pero un novelista no siempre busca la verdad porque al final, como va a escribir una novela, y no un artículo de prensa, sus datos, si no son exactos, al lector, supuestamente, no le tendría que molestar, ¿no es cierto?

Muy bien, esa es una muy buena observación. Mi respuesta a ésta es la siguiente: ambos, el novelista o el poeta o el autor de ficciones y el historiador o el periodista, buscan la verdad. Solo que buscan verdades de naturaleza distinta. El periodista o el historiador buscan la verdad histórica, concreta, precisa, es decir qué ocurrió a determinadas personas en determinado momento y en determinado lugar. Mientras que el poeta o el novelista de ficción o el cineasta buscan una verdad distinta, una verdad moral, universal, abstracta, lo que buscan en realidad es lo que les ocurre a todos los hombres en cualquier circunstancia y en cualquier lugar. Entonces ser fiel a la verdad de los hechos no es para ellos importante. Lo más importante es ser fiel a la verdad humana, a las viejas verdades del corazón como decía Faulkner. Lo que ocurre con las novelas sin ficción, yo he escrito dos y no va a ser la última que escriba, es que buscan ambas verdades al mismo tiempo, que buscan al mismo tiempo la verdad de la historia (en este caso: ¿cuál es la verdad que Marco escondía con todas sus mentiras? ¿Qué verdades concretas, históricas, periodísticas, reales, cosas realmente ocurridas hay detrás de sus mentiras?), y al mismo tiempo, una verdad moral, una verdad literaria y abstracta. (¿Qué hay en Marco que nos atañe a todos?) Para volver a tu pregunta – eso es muy importante para mí – en el fondo estas dos verdades son en teoría incompatibles. El poeta, en sentido amplio, o el autor de ficción o el novelista llega a la verdad moral, a la verdad universal, a la verdad que él busca, manipulando la realidad, los datos de la realidad. Crea una verdad distinta a partir de esos datos, manipulándolos, cambiándolos. Y el historiador o el periodista, no pueden cambiar los datos. Entonces estas dos verdades no sólo son distintas sino que en teoría son incompatibles. Lo que pretende esta novela es hacerlas compatibles, lo que pretenden las novelas sin ficción, o mis novelas sin ficción es hacerlas compatibles. Porque yo soy un poco démodé, yo creo que la verdad existe y que esto, donde estamos ahora es verdad. Eso tan pos-moderno que la verdad no existe, yo digo que es mentira. La cuestión es, para acabar, ¿cómo hacer compatibles esas dos verdades? ¿Cómo conseguir eso?, y eso no es fácil.

¿Eso sería entonces lo que define su novela sin ficción o la novela sin ficción como género literario?

"No existe la ficción pura"           No lo sé. Yo estoy trabajando un poco a ciegas, yo no                                                       defino mis novelas. Lo que es seguro es que la ficción pura no existe. Todas las novelas con ficción están basadas en hechos reales. Sólo que se disfrazan más o menos. Nada más. Guerra y paz, basada en hechos reales. La literatura fantástica también. La metamorfosis de Kafka, por supuesto es autobiográfica. Y el bicho es él. No significa que Kafka se convirtiera en un bicho pero que se sentía un bicho y que de algún modo todos nos sentimos un bicho. Entonces todas las novelas están basadas en hechos reales, no existe la ficción pura y si existiese no tendría ningún interés. La literatura es interesante porque es una reelaboración de la realidad. Entonces, para volver a tu cuestión antes técnica, a la cual yo no había pensado, quizá yo soy un historiador más que un periodista. Lo que pasa es que un historiador es un periodista del pasado y un periodista es un historiador del presente. Podríamos decirlo así. Ambos tienen la obligación, simplemente con los métodos que sea, de ser fieles a los hechos. Y los hechos existen. 

Y si nos ponemos un poco del punto de vista de un lector, no sé si usted ha pensado en el lector. ¿Dónde fue mejor acogida la novela, si fue en España donde conocían mucho más el caso o aquí? ¿Por qué un lector quisiera leer una novela sin ficción cuando leer una novela también es salirse de la realidad? ¿Qué busca un lector en una novela según lo que piensa usted?

Eso no lo sé. Es que el lector en general no existe. Yo no puedo pensar en el lector porque cada lector es distinto, totalmente distinto. No existe EL lector. Nunca pienso en EL lector, no sé qué es EL lector. Yo cuando escribo, sí pienso en un lector, que soy yo, que es el único que conozco al final. Si hay la moda de los templarios, la moda de no sé qué, pero esto no tiene mucho interés para quien quiere escribir un buen libro. Yo quiero escribir el mejor libro que puedo escribir. Entonces yo solo puedo satisfacerme a mí mismo como lector, es decir que yo escribo el libro que me gustaría leer y que todavía no sé qué quiero leer. ¿Qué busca un lector de novelas en una novela sin ficción? Pues lo que le da una novela con ficción más lo que le da la no ficción. Las dos cosas a la vez. Sí, veo que hay gente haciendo cosas relacionadas con la no ficción, en Francia por ejemplo (Patrick Deville o Emmanuel Carrère o Jean Echenoz, que para mí es muy bueno) y en otros sitios, y en los últimos años cada vez más y en el caso de estos tres que mencionaba hay una voluntad de hacer como lo mío muy fiel a la realidad, no quiere decir que contemos la verdad, es ridículo, nadie un poco inteligente pretende contar la verdad, intentas aproximarte a la verdad. Pero, si digo la verdad, no te parece presuntuoso, el tipo de novela sin ficción que hago yo no veo que la haga nadie, lo que define mis libros no es solo que no haya ficción sino la mezcla de géneros, eso es lo que los define las dos cosas que van unidas. Las dos cosas son inseparables: el hecho de que sea sin ficción y de que se de en ello una mezcla de géneros, es decir que sean ensayo, crónica, historia, filosofía, todo mezclado. Y eso se explica por una idea que yo tengo de la novela y que explico en un libro que se publicará en Actes Sud en Francia en octubre o noviembre y que ya se ha publicado en España, que se titula El punto ciego. Bueno, ¿qué busca un lector? Yo busco buena literatura, yo busco, en estos libros, que el lector, a pesar de que está leyendo un libro sin ficción, lo lea como si fuera una novela, incluso olvidándose de que no es ficción.

Es lo que pasa leyendo su libro. Uno se olvida de que no es ficción. Tal vez alguien que conozca el caso lo vea diferente. ¿Cómo lo habrá leído alguien que sepa de Enric Marco?

Esa es muy buena pregunta. Yo sé que en muchos sitios – el libro ya se ha publicado en varias lenguas ahora por ejemplo en Portugal me dieron un premio – me encontré a lectores muy buenos que se sorprendían cuando yo decía que todo era real, que no era una ficción. Un poeta me dijo “Pero yo creía que todo era inventado”. No, nada es inventado. Hay un crítico literario muy bueno inglés que me dijo un día “Yo creo que tus libros se leen mejor fuera de España que en España porque tú tocas asuntos muy sensibles en España”. Son de la historia colectiva (la guerra civil y la transición y la memoria), son heridas muy abiertas, muy sensibles, son debates muy duros.

Este libro ha sido muy duro, muy polémico, sobre todo con gente que no lo ha leído. Si hablo de la industria de la memoria, dicen que soy un revisionista sin haber leído. Hay una observación de Milan Kundera que es exactamente esto: él habla de una novela de Anatole France (que en su momento tuvo muchos lectores y fue muy apreciada en Francia, ahora es muy despreciado) y reivindica una novela sobre la revolución francesa diciendo que esta novela ha sido muy mal leída en Francia porque cuando un escritor toca un tema de este tipo (digamos la revolución en Francia o la guerra civil en España), la gente, los lectores de ese país, los lectores para los cuales este tema es muy importante, lo que quieren es saber si ese autor está a favor o en contra ¿Con quién está? Y la novela nunca funciona así. Si funciona así es mala. La novela siempre busca las ambigüedades, siempre busca las paradojas, siempre busca en el malo lo bueno y en el bueno lo malo. Siempre está en esta zona equívoca, siempre busca las verdades poliédricas, ambiguas, contradictorias. Y el lector, cuando se trata de estos temas, tan sensibles, busca en la novela lo que la novela no debe darle, entonces lo encuentra: “No, este tipo es un revisionista” o “No, este tipo está a favor” o “está en contra”. Y las novelas nunca funcionan así, las buenas novelas. Entonces es normal. Esta novela, en Francia ha sido muy bien recibida, quizás mejor que ninguna de las mías. Quizás también –aunque en España se ha vendido mucho- pero creo que ha sido mejor leída en Francia o en Italia que en España. A lo mejor nuestro crítico inglés tiene razón, también por un motivo, porque, bueno yo digo cosas duras en la novela, que son verdad, por ejemplo, que hubo muy poco antifranquistas. Esto es duro decirlo, en España todavía te acusan de todo. Es como si un escritor francés dijese “es que hubo muy pocos resistentes”. Que fue verdad también, pero eso a la gente no le gusta escucharlo. Es lo que dice este libro: la verdad cuando es desagradable, no nos gusta. No nos gusta, preferimos hacer como Marco, esconderla, maquillarla. Yo digo cosas muy duras sobre todo desde el punto de vista histórico de España, entonces en Francia no es tan sensible. Y también por otro motivo, porque en Francia está mucho más adelantada la crítica de la memoria. Es decir, en España, hay una especie de visión totalmente acrítica de la memoria. La memoria es sagrada. Y quien dice que hay que ser crítico con la memoria es un revisionista y casi un fascista. Y en Francia hace muchos años que gente seria, como Todorov, por ejemplo -que ha leído con mucho interés este libro y a quien he conocido gracias al libro- pues ha hecho la crítica de la memoria. Ha dicho “la memoria es fantástica, ¡pero cuidado! Hay que ser tan crítico con la memoria como con todo”. Y esto en Francia ya es un debate real, ya se ha debatido. No pasa nada por decir estas cosas. Pero en España es un sacrilegio todavía, es una herejía. También ha habido gente así en Francia, por supuesto, gente que ha dicho: “Es que tú dices que todos somos unos impostores”. No, no es verdad, yo no digo eso, yo digo que todos tenemos ALGO, es muy distinto.

"La novela siempre busca las ambigüedades, siempre busca las paradojas, ..."

El otro día leí en Le Monde un blog y hubo un blog que decía “Cercas dice que somos todos como Marco”. No. Yo digo que sí, somos como Marco, pero Marco lo es hiperbólicamente. Es decir que todos somos tan humanos como Hitler. Lo que siempre hacemos es excluir el mal de lo humano. Shakespeare habla constantemente de esto. Iago, que es el personaje más canalla, más malvado de Shakespeare, Rodrigo lo llama “Perro inhumano”, y Otelo, al final, antes de clavarle una espada le mira los pies para ver si es un demonio. Y no muere Iago al final, aunque le atraviesa con una espada. Lo que hacemos los seres humanos ante el mal : lo excluimos. “Nosotros no somos Marco. No, no somos como Marco”. Sí, somos como Marco. Lo que pasa es que él lo lleva a un extremo inmoral, a un extremo monstruoso. Pero nosotros somos como él. Estamos hechos de la misma pasta que él. Y nosotros también mentimos y nosotros también queremos que los demás nos quieran. Y queremos seducir a los demás. ¡Somos así! Y quizás vivir consiste en luchar contra la impostura, para llegar a ser quien uno es. Pero, el niño también lo hace, quiere seducir a su mamá y a su papá. Somos actores, actuamos en la vida social. Pero eso no quiere decir que seamos exactamente como Marco, no. ¡Por supuesto que no! Solo que en él podemos reflejarnos, podemos ver, como exagerada por una lente monstruosa, nuestra propia naturaleza. Esa tentación de excluir el mal de lo que somos me parece fascinante. Porque eso nos deja indefensos contra el mal. El mal es otra cosa. Eso es lo que les pasa a Otelo y a Rodrigo, los personajes de Otelo. Iago es como ellos, lo aprecian, tanto Rodrigo como Otelo, y entonces no aceptan que pueda ser tan malvado como es. Lo que no entendemos es que el mal está dentro de nosotros. No queremos verlo, porque es desagradable, y si yo digo esto en público, alguien se pondrá muy nervioso, seguro. Hay mentiras que son inevitables. Porque la vida es muy compleja. A mí me ha ocurrido mentir.

Y ¿es el único motivo de Marco de haber hecho tantas mentiras, que los demás lo quieran? O por su vida, por lo que pasó con su familia, con su niñez que fue tan difícil. Usted ha hablado con él, ¿ha visto algo más? ¿Cómo lo explica?

No hay un solo motivo. Nunca hay un solo motivo para estas cosas. Porque somos complejos. Siempre obedecemos a varias cosas. Hay una carta, en el libro, auténtica, de un chico que estaba pensando en suicidarse. Que dice: “cuando usted vino allí a la clase yo pensé qué estupidez, porque me preocupo ahora por esas cosas.” Pero seguro que le gustó a Marco esta carta. Su único impulso no era que le quisieran, que lo admiraran, pero creo que era el más importante. 

¿Pero era verdad cuando dijo que también era para hablar de esos deportados? ¿Usted piensa que lo hizo por eso o más bien por él?

Yo creo que es completamente segundario. Creo que si hubiese podido ser amado y admirado y querido hablando de cualquier otra cosa hubiese hablado de cualquier otra cosa. Creo que eso es un elemento fundamental. Insisto, es un impulso fundamental de los hombres (de los seres humanos, de las mujeres y de los hombres): que nos quieran, que nos admiren. Es que es el impulso más importante, quizás. O al menos lo tenemos todos. No hay nadie que no quiera que le quieran y que le admiren. Al menos es algo absolutamente común. Solo que Marco es capaz, de nuevo, de hacer cosas que ni tú ni yo, ni la mayoría de la gente, sería capaz de hacer para conseguir eso. Pero él sí lo hace. No lo sé, pero él no tiene familia directa: su madre estaba loca, no tiene hermanos, su padre se prescindía de verlo, su madrastra lo maltrataba, iba de una casa a otra casa. Es un hombre con gran energía, bueno, con una energía que yo jamás había visto en una persona –es más exacto decir esto- y con una gran inteligencia. Y él deseaba ser amado, ser querido, ser admirado porque se despreciaba a sí mismo. Porque así se veía: como una persona sin amor, pobre, sin nada, un hombre que había perdido una guerra, un hombre que no había hecho nada. Y se inventa esta historia para que le quieran, para que le admiran. Repito, yo creo que es el deseo más elemental de los seres humanos: que nos quieran. Yo creo que es absolutamente fundamental para él, que es el primer impulso. Hay una cosa que en el libro no digo pero que se insinúa: es un mujeriego total. Pero ese deseo, a las mujeres y a los hombres también, por supuesto: seducir a quien sea, quiere que le miren, le admiren, que le devuelvan una imagen, y seducir en particular a las mujeres. Era capaz de cualquier cosa por eso. Así que sí, creo que eso es el motor. Eso es el narcisismo. El narcisismo no es que esté enamorado de sí mismo, al contrario, se odia a sí mismo y por eso inventa esta maravillosa historia de heroísmo para que lo quieran, porque a sí mismo se ve horrible. Como Narciso que se muere cuando se ve finalmente en el agua. Porque, aunque para los demás sea muy guapo y bellísimo, para sí mismo es un horror. Se desprecia, se odia a sí mismo. Creo que eso es el motor fundamental. Lo demás, yo creo que es muy segundario, aunque hay muchas cosas claras. Y eso, digan lo que digan, nos pertenece a todos. Eso es lo que quiero decir cuando digo que todos tenemos algo de Marco.

Dijo que antes de empezar a escribir ese libro, ya sabía que iba a ser una novela sin ficción, ¿si no hubiera escrito sobre Enric Marco, personaje cuya vida ya es una ficción, habría escrito una novela sin ficción?

No creo.

¿Es el personaje que llevó a la novela sin ficción?

Sí, exacto. Escribir una novela es formular una pregunta, formular de la manera más compleja posible una pregunta, que te formula la realidad que te formulas a ti mismo. Entonces tú buscas la mejor manera de formularla y sólo hay una. El otro día, leía que Ernst Lubitsch decía que hay mil lugares de colocar una cámara a la hora de grabar una escena, pero solo hay uno bueno. Pues eso es lo mismo, hay mil maneras de contar una historia pero tú tienes que encontrar la buena, la manera adecuada de formular esa pregunta de la manera más compleja. Pronto, me di cuenta, de que mi hipótesis era este hombre se ha inventado su vida anterior. Una mentira tan descomunal no puede ser una mentira única, este hombre se ha entrenado muy bien. Esta fue mi hipótesis inicial. Y el tiempo solo confirmó eso. Leyendo sus cosas, todo se veía ya literario. Entonces, claro, si hubiese sido otro personaje, pudiese habérmelo inventado todo, pero en este caso no tenía sentido, por la sencilla razón, eso lo he dicho muchas veces, de que Enric Marco era en sí una ficción.

¿Y por eso esa novela es diferente de todo lo que ha escrito antes?

Procuro que mis novelas sean diferentes, aunque se parecen mucho, porque a mí me gustaría ser otra persona, pero soy quién soy. Puedes cambiar, puedes escribir cosas diferentes, pero al final siempre te reconoces a ti mismo, aunque la forma sea distinta, porque eres quien eres. Entonces, este libro es distinto y al mismo tiempo parecido a mis libros anteriores. No es, por ejemplo, la primera novela sin ficción que escribo. No es la primera novela en la que mezclo géneros. Al contrario, yo creo que desde el principio tuve esta visión de la novela como mezcla de géneros.

¿Y va a seguir escribiendo novelas sin ficción?

Si las preguntas que me formulo lo requieren, sí. Pero la respuesta es sí. Porque ya estoy escribiendo otra, en realidad la tengo ya muy avanzada. Sí, es un territorio que he descubierto y que quiero explorar.

Bueno y, para terminar, ¿cuáles son sus próximas publicaciones?

En Francia se van a publicar este ensayo, El punto ciego, que se publicó este año y que surge de unas conferencias que di en Oxford el año pasado. Y se va a publicar mi primera novela, que es muy breve y especial –El móvil-, y después más tarde se publicará otra novela. Todas mis novelas estarán publicadas en francés.

 
"Escribir una novela es formular una pregunta, (...),
que te formula la realidad que te formulas a ti mismo."
 




Pour citer ces ressources :

Izia Douix / Olivia Sébart. 06/2016. "Entrevista a Javier Cercas ".
La Clé des Langues (Lyon: ENS LYON/DGESCO). ISSN 2107-7029. Mis à jour le 3 juillet 2017.
Consulté le 20 novembre 2017.
Url : http://cle.ens-lyon.fr/litterature-espagnole/entrevista-a-javier-cercas--315567.kjsp


 
 
 
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Mise à jour le 3 juillet 2017
Créé le 30 juin 2016
ISSN 2107-7029
DGESCO Clé des Langues