Por
Carlos Benguigui
Francis Bacon, d'après Vélasquez, portrait du pape Innocent X (1953) No puede acusarse a Unamuno de robo. Unamuno hace un uso violento de las figuras históricas que interpreta. En dicho uso violento Spinoza se transforma en un filósofo trágico, la ontología de la fuerza nietzscheana se encuentra debilitada y mal comprendida.... Quizás no debamos comprender meticulosamente el uso de los autores recogidos por Unamuno sino más bien adaptarse a lo que dicho uso intenta transmitir. Lo que se transmite es una experiencia agonizante del ser, un conflicto personal elevado a la categoría de filosófico y expresado en forma de ensayo. Unamuno parte de una convicción pascaliana : «el corazón tiene sus razones que la razón desconoce»(1). Se trata de escuchar el corazón, que el corazón traiga a colación sus razones a-racionales, no en el sentido de un romanticismo cursi sino en tanto que sentido vital de dicho órgano humano.
Frente a Pascal, para quien el corazón es un órgano opuesto a la razón, para Unamuno el corazón es un órgano que razona. En este sentido puede hablarse de cierto «cuerpo sin órganos» en Unamuno. El «cuerpo sin órganos» es un concepto creado por Gilles Deleuze, en quién puede distinguirse una doble expresión del concepto: «política» y «artística» o «creadora» - en la medida en que es difícil de hablar de una estética deleuziana en el sentido habitual del término -. El sentido «político» viene explicado en la serie «capitalismo y esquizofrenia» escrita en el «entre-dos» junto a Félix Guattari, representada por el Antiedipo y Mil mesetas así como por los cursos de Vincennes. El sentido «creador» o «artístico» del concepto se encuentra diseminado en el pensamiento deleuziano, pero encuetra un sentido concreto en le libro que Deleuze dedicará a Francis Bacon, Lógica de la sensación. A pesar de todo, el punto de partida en la creación del concepto es el mismo:Artaud. «El 28 de Noviembre de 1947, Artaud declara la guerra a los órganos: Para acabar con la muerte de Dios, “"Pues atadme si queréis, pero yo os digo que no hay nada más inútil que un órgano" »(2). «Sin boca Sin lengua Sin dientes Sin laringe Sin esófago Sin estómago Sin vientre Sin ano Yo reconstruiré el hombre que soy»(3).
Para Deleuze «la filosofía es el arte de formar, de crear, de inventar conceptos»(4), y el «cuerpo sin órganos» surge en este sentido como concepto, como creación. Su sentido político es el del sufrimiento de un cuerpo que no quiere organizarse de una manera determinada, es el cuerpo que sufre e intenta inventar una nueva tierra, que toma una «línea de fuga». Se trata de un cuerpo que se opone a la normalización impuesta por los poderes del Estado – la «máquina abstracta» - cercano al «bio-poder» de Foucault, que resiste a las estructuras prescritas. Una dimensión intensiva del cuerpo que inventa nuevos espacios habitables. En dicha dimensión inventiva puede señalarse una conexión en dicho doble sentido del concepto, apareciendo así su lado creador. Deleuze propone una ontología de la fuerza en la que la relación de fuerzas viene marcada por la diferencia de una «síntesis disyuntiva» o «voluntad de poder». El cuerpo se encuentra en el «entre-dos» de las fuerzas e intenta resistir a trvés de la creación.
El «cuerpo sin órganos» es una producción, a la vez productor y producto. A través de la creación los órganos abandonan sus funciones, el ojo escucha, las orejas ven, el vientre huele y el corazón razona. El cuerpo se encuentra atravesado por flujos deseantes que producen una organización determinada. Pero el organismo se abre en las conexiones, funciona en los límites de los cuerpos, contra los cuerpos que responden a dicha producción. Así, el cuerpo supera el organismo, su organización, hacia un estado activo y afirmativo. Es el cuerpo más allá de la vivencia, la vibración de la vida orgánica que aprisiona la vida. En el arte, la sensación golpea al organismo y rompe los límites de la actividad orgánica, el cuerpo responde a los flujos que lo atraviesan. El «cuerpo sin órganos» se expresa en la vida de manera tal que los órganos en estado de histeria se hacen provisionales a la espera del encuentro con las fuerzas activas. Un almuerzo desnudo en el que al cuerpo le falta el organismo como organización determinada. Los órganos permanecen provisionales en la dimensión intensiva del cuerpo. El cuerpo escapa al organismo así como el cuerpo se escapa por la boca en los cuadros de Bacon.