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Lo fantástico en La vida imposible de Eduardo Berti (1)

Introducción


Eduardo Berti (Buenos Aires, 1964) es conocido por su talento multifacético. Periodista, traductor, editor, guionista, es también un escritor notable de la nueva generación argentina. Entre su producción literaria, diversificada y exitosa, destacamos su llamativa vuelta a la narración breve con los ciento dos textos de La vida imposible. Se trata de una colección de miniaturas, microrrelatos extraños reunidos en un conjunto coherente que permite plantear unas problemáticas recurrentes en toda la obra ficcional de E. Berti. Primero, impacta la brevedad de estos textos cuya amplitud se extiende desde las quince palabras (incluyendo el título) hasta unas seiscientas palabras (o sea dos páginas, en esta edición). Pero el objeto-libro, con un título, una tapa, un índice, nos incita a mirar más allá de la fragmentación de estas ciento dos miniaturas.
 
El mismo E. Berti, a la hora de explicar las etapas de la composición del libro, cuenta que reunió pequeños textos que aparecieron más o menos de improviso con otros que escribió luego, en Francia, con un proyecto de libro ya en la mente (La vida en pocas palabras, Revista Tres Puntos, Buenos Aires, 09/05/2002). Forjada a la vez a priori y a posteriori, una orientación común sería lo bastante fuerte como para justificar la coexistencia de miniaturas que dialogan entre sí. Nos adentramos aquí en la cuestión de la mise en recueil, característica paradójica de la forma breve según Michel Lafon :

[La] forme brève n'est pas une forme solitaire, mais au contraire une forme solidaire, inséparable d'un contexte que le fragment laisse plutôt, par sa nature même, dans les limbes, mais que d'autres formes brèves explicitent : l'intertexte minimum obligé que constituent les autres nouvelles, les autres poèmes, les autres essais d'un recueil -et le paratexte qui les constitue en livre.
("Pour une poétique de la forme brève", pp. 14-15.)

Pensemos entonces en el título de la colección, elemento paratextual clave si los hay, pues contribuye a reunir los microrrelatos en un libro : La vida imposible. Contemplar y explorar las posibilidades de la vida, hasta en sus límites, e incluso más allá : tal parece ser el propósito de E. Berti al escribir sus textos, y el motivo de la elección de este título. De hecho, lo confirmó el autor, al explicarnos que en La vida imposible, si bien no es el único de los temas, está un poco en juego el hecho de burlarse o de poner en duda lo que se entiende por vida ordinaria, o por lo normal : la idea de normalidad (entrevista con el autor en París, 02/03/2005). Ahora bien, según Ana María Barrenechea, "[presentar] en forma de problema hechos a-normales, a-naturales o irreales" es lo que define la literatura fantástica ("Ensayo de una tipología de la literatura fantástica", p. 393).

Punto de cruce por el cual pasan los microrrelatos, hilo conductor que vertebra la colección, lo fantástico es un elemento que participa de la coherencia global del conjunto. En cierta medida, todos los textos de La vida imposible, por suponer y suscitar un trabajo de la imaginación, abren a lo fantástico, en un sentido bastante amplio de la palabra. Ricardo Romero Rozas no pretende dar una nueva definición del généro sino que intenta destacar sus constantes a partir de varias definiciones :

[Les] principales caractéristiques du genre fantastique reposent, d'une part, sur une violation ou transgression de ce que nous considérons habituellement comme cohérent, logique, vraisemblable, normal et, d'autre part, sur la confrontation ou coexistence d'un univers naturel (le réel) et d'un univers surnaturel (l'irréel).
(Introduction à la littérature fantastique hispano-américaine, p. 11).

Si la primera parte de esta afirmación converge con la propuesta de A. M. Barrenechea, la idea de una confrontación sistemática de dos universos es más problemática. Lo sobrenatural no está en todos los textos de la colección, ni mucho menos. Nos parece que hace falta andar con cuidado con la noción de fantástico. Si integrar La vida imposible en el fantástico no supone necesariamente el cumplimiento de reglas o leyes, por ser el mismo género algo esquivo y ambiguo, sólo es posible a condición de que el autor se inscriba en ciertas tendencias. Ahora bien, E. Berti se conforma con algunas, pero se aparta de otras, como si inventara su propio funcionamiento de lo fantástico. De hecho, su escritura es más bien una incursión -no de plain-pied, sino con acceso limitado- por un género que es y no es el fantástico. Como ocurre muchas veces, E. Berti juega con las fronteras.

A partir del decenio del 40, se desarrolla en Argentina la narrativa fantástica alrededor de Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo. El rechazo al realismo tradicional o psicologista los inclina a practicar, cada uno a su manera, la puesta en duda de lo real. E. Berti hereda de esta práctica : su fantástico es ante todo un cuestionamiento de la realidad a partir de lo cotidiano. Pero ¿ cuáles son las modalidades particulares de lo fantástico de E. Berti ? Estudiaremos sus manifestaciones más visibles a través de temas y motivos tradicionales renovados, así como su presencia en una mirada especial hacia lo real. Paleta de temas y motivos, mirada generadora de extrañeza, lo fantástico es también un tono, y habrá que interrogarse sobre su impacto en el lector.

Temas y motivos de lo fantástico


Insistimos en la presencia bastante limitada y discreta de lo sobrenatural en La vida imposible. Lo que practica E. Berti no es el fantástico clásico o gótico, en relación emocional con el acontecimiento, sino algo que se inscribe en el fantástico contemporáneo, cotidiano según los términos que se quieran emplear, ese fantástico que trabaja en un terreno más intelectual, especulativo y lúdico. Lo fantástico en la colección tampoco nace de una ambientación muy trabajada alrededor de un espacio propicio para su irrupción, como ocurre en el fantástico decimonónico. E. Berti esconde su fantástico en otro sitio. Sus textos dialogan con lo fantástico borgesiano : más allá de una simplicidad aparente, encontraremos las huellas del maestro.

Varios temas y motivos permiten colocar el libro de E. Berti en el terreno de la literatura fantástica. Empezamos con uno de los motivos tradicionales del género : el doble. Recordemos que Freud lo define como uno de los siete motivos siniestros que contribuyen al nacimiento de lo Unheimliche, esa inquietante extrañeza muy cercana al efecto fantástico (Jean FABRE, Le Miroir de sorcière, p. 217). Muchas miniaturas de La vida imposible juegan con este motivo renovado por J. L. Borges en "El otro" (El libro de arena) o en "Borges y yo" (El hacedor). Basta fijarse en los títulos de las miniaturas de E. Berti : el doble aparece desde "Doble vida", el texto de apertura, y sigue manifestándose en "La repetición", "Alguien igual", "El hombre igual", "Amantes idénticas", "Dos reinas". En "Eduardo Berti", "Demasiado temprano", "El hijo", el doble es el personaje que lleva el mismo nombre que otro. Dobles son también todas esas cosas -cuadros, libros, películas- que se copian, como en "Dos películas", "El traductor apresurado", "Un artista y su falsario", donde el motivo se declina en la figura de la inversión. Al respecto, cabe notar la presencia puntual del espejo, carrefour de miracles, según Jean Fabre (Le Miroir de sorcière, p. 217), elemento clave de la literatura fantástica, porque la doblez del objeto recuerda lo Unheimliche freudiano. Aparece de manera fugitiva en "El bis", "Recuerdos espejados", y "Porque sí". En cuanto al motivo de la inversión, es recurrente en la colección. Pensamos en el texto que da su título al conjunto, "La vida imposible", y también en "La edad de oro", "Desde atrás", "El museo de los marcos"... entre otros.

Dejamos estos dobles e inversiones para evocar el tratamiento que reserva E. Berti a lo que se considera una categoría de lo real, una noción fija y bien establecida : el tiempo. En La vida imposible, como ocurre en muchas obras que se inscriben en el fantástico del siglo XX -y XXI-, el tiempo y su curso padecen trastornos, alteraciones múltiples. El tiempo ya no es lineal sino reversible ("Pendiente del correo", "Mariposa humana"), se repite ("La repetición", "Déjà vu"), sufre vaivenes ("Recuerdos espejados") y anticipaciones ("Noticias antes de tiempo", "Una novela premonitoria", "Las palabras por venir", "Los libros por venir", "Autocrítica"), se inmoviliza ("Una escuela perpetua"), se cuestiona ("Mise en abîme"), y hasta carece de regularidad mientras permanece cíclico, paradójicamente ("Caso del reloj"). Pero E. Berti no se contenta con quebrantar las reglas temporales : la irreverencia va mucho más allá. El escritor pone en escena la transgresión de otras fronteras. Se contagian las esferas que suelen estar separadas, se borran los límites, y se impone lo fantástico. A veces, el sueño contamina la realidad ("Este libro no existe", "Los sueños de mi hermano", "Otro dinosaurio"). Otras veces, la continuidad -convocamos, a propósito, a la figura de Julio Cortazár- fantástica reúne vida y representación, o confunde realidad y ficción ("Caso del director", "Caso de los actores", "El proyecto de una vida", "Eduardo Berti").

Al leer La vida imposible, encontramos algunos casos de habilidades sobrenaturales. El motivo de la metamorfosis, manifiesto en "Vueltos bestias", "Mi padre vuelto perro", "El abogado cazador", no es más que un ejemplo. Estos tres textos convocan otros dos, "Mentira" y "Estaremos perdidos", que plantean la interpenetración de las categorías hombre / animal. Entre las páginas de la colección deambulan también unos personajes provistos de dones sobrenaturales. Aparecen en "Lectores de sangre", "Déjà vu", "Caso del niño y el mago", "El don", "El dolor del odontólogo". Y se producen milagros que escapan de todo intento de explicación científica, en "El hijo", "Demasiado temprano", "Una máquina curiosa". Aunque se quedan al límite de lo sobrenatural, por ser anomalías naturales, los monstruos son otras de las criaturas fantásticas que desfilan en la colección. Los seres descritos en "Cuatro monstruos", "La última mujer", "Una voz distinta", "Las manos al revés", "Maternidad", "Mariposa humana" y "Rectílocuo", si existieran, no podrían menos que estar señalados con el dedo. Los casos de desviaciones respecto a la especie humana alternan con las desviaciones respecto a la lógica. E. Berti se divierte inventando una serie de casualidades y coincidencias misteriosas que recuerdan el discurso de J. L. Borges sobre una literatura fantástica caracterizada por la causalidad mágica. Una de sus manifestaciones es la supersitición, creencia en una necesaria conexión no sólo entre un balazo y un muerto, sino entre un muerto y una maltratada efigie de cera o la rotura profética de un espejo o la sal que se vuelca o trece comensales terribles ("El arte narrativo y la magia", Discusión, Buenos Aires : Emecé, 1964, Madrid : Alianza, 1976, p. 78). Si "El balcón", "Caso del boxeador", "El movimiento", y "La compañera de al lado" cuentan historias de coincidencias problemáticas, en "Resucitado con las flores", "Cicatrices y lunares", "La muerte como un prisma", y "Tiro en la nuca", los personajes son quienes no se contentan con la casualidad como explicación y buscan necesarias conexiones entre los acontecimientos.

"De fausses portes en faux temps, faux personnages et vrais miroirs, en cherchant le Minotaure, c'est Borges que l'on trouve dans les précieux dédales de ce labyrinthe", advertía un artículo propuesto por la editorial Actes Sud para presentar la obra (Actes Sud, Eduardo Berti : La Vie impossible, p. 5). Desde luego. Nuestro inventario de los temas y motivos de lo fantástico en La vida imposible hace manifiesta la presencia de las huellas del maestro en esta colección de miniaturas. Sin embargo, la herencia no impide la distancia, y Berti se emancipa del modelo. Citemos a Frédéric Vitoux :

Berti [...] s'ébroue dans les jeux de miroirs oniriques, les paradoxes surréalisants, les postulats dramatiques impossibles, le goût du bizarre et de l'absurde à la façon d'un chien fou plus que d'un vieux sage. Il ne contrôle rien. Il traficote la vraie et la fausse monnaie. Il faut déblayer chez lui les pépites et les scories. Et chercher moins dans ses fragments narratifs des concentrés d'intelligence, des échappées métaphysiques que des jeux plus jubilatoires, où la poésie et le goût de l'étrange pour l'étrange trouvent leur plein épanouissement.
(Berti : un chien fou !, Le Nouvel Observateur, 27/11/2003, n° 2038).


 
 
mise à jour le 31 mai 2009
Créé le 15 février 2008
ISSN 2107-7029
DGESCO Clé des Langues