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Lo fantástico en La vida imposible de Eduardo Berti (2)

Par Emilie Delafosse : Doctorante - Université Stendhal-Grenoble 3
Publié par Christine Bini le 15/02/2008
Un fantástico entre cotidiano y absurdo

¿ Hasta qué punto se desarrolla este gusto por lo extraño ? Para Roger Caillois, lo fantástico conlleva una idea de ruptura : le fantastique manifeste un scandale, une déchirure, une irruption insolite, presque insupportable, dans le monde réel (Anthologie du fantastique, Tome I, p.8). Ahora bien, en la mayoría de los textos de La vida imposible, tal ruptura no parece funcionar. Las miniaturas no dejan que se describa una normalidad preestablecida que interrumpir, como si lo fantástico de E. Berti estuviera ya, de entrada, incluso antes de que empezaran los textos. Lo sugiere el título de la colección : lo fantástico se inmiscuye en lo cotidiano más trivial, cuyas grietas revela. El escritor cuestiona el orden de las cosas, multiplicando y desarrollando las situaciones anómalas, absurdas, a veces surrealistas, que resultan de una realidad vacilante. El universo de La vida imposible obedece a otras lógicas que la mirada particular de E. Berti saca a luz. La realidad descrita en las miniaturas siempre vacila, y los desequilibrios que sufre, las vibraciones que experimenta siempre sorprenden. Los juegos de oposiciones del fantástico tradicional dejaron de funcionar : lo real ya no se opone a lo irreal, ni lo posible a lo imposible, sino que se operan juegos y distorsiones, mediante la duplicación y la inversión, entre otras cosas. Porque sí, por ejemplo, ilustra el tema de la fractura entre apariencia y realidad. Varios textos sugieren un mundo doble, difícil de aprehender, un mundo que los hombres intentan -¿ en vano ?- circunscribir con el lenguaje y las matemáticas, entender con el arte y la literatura. Pensamos en el protagonista de Anotación, especie de nuevo Funes -mucho más laborioso que su modelo-, inventor de un sistema que le permite transcribir la anotación de cuatro horas de su vida, ademán por ademán (p. 80). En las historias de La vida imposible, la misma realidad, por ser dudosa, conlleva lo fantástico. Nos parece que E. Berti pone en práctica el concepto de Unheimliche de Freud, el primero en distinguir de modo claro lo fantástico de lo maravilloso. Su definición : l'inquiétante étrangeté sera cette sorte de l'effrayant qui se rattache aux choses connues depuis longtemps, et de tout temps familières. [...] l'étrangement inquiétant serait toujours quelque chose dans quoi [...] on se trouve tout désorienté (L'inquiétante étrangeté, Essais de psychanalyse appliquée, p. 165). La vacilación de la realidad del universo de La vida imposible invita a sospechar la existencia de otro orden, otro sistema con otras leyes que rigen una zona donde se han desplazado los límites entre lo normal y lo anormal, un espacio donde se desdibuja la frontera entre lo lógico y lo absurdo. La edad de oro, Dos reinas, Una escuela perpetua, El concierto inmóvil presentan algunas de las situaciones absurdas cuya abundancia caracteriza la colección. A veces la lógica se niega de manera explícita : ocurre en Mi alfabeto, a propósito de la lógica a la que suelen obedecer las sonoridades. Pero cada vez que se altera la lógica del sentido común, se establecen otras lógicas. Aquí está la paradoja : lógica y absurdo se cruzan y se reúnen, formando una especie de caos ordenado. Aunque todo bascule, lo absurdo exige cierta coherencia, mientras la lógica común vigente se encuentra pervertida, revertida o llevada al extremo. Otras lógicas, ocultas, aparecen. Obran en cada una de las numerosas Variantes del ajedrez, en cada fenómeno que relativiza una regla, que hace fluctuar una norma, pero que siempre conserva un anclaje en lo cotidiano. Precisamente. Lo fantástico está en lo cotidiano, en el sentido en que se acepta lo anómalo, y a veces se asume lo inaceptable. Algunos microrrelatos, como Sobre la puerta, Sin continuación, El árbol personal, al referir costumbres improbables o ritos extraños, son verdaderos cuadros de costumbres fantásticos. Insistimos : la lógica no desaparece sino que se extrema, al corresponder a otras leyes, lo que la acerca a lo absurdo. Los personajes de La vuelta y media al mundo, Doble vida y Anotación comparten un celo incomprensible al cumplir con reglas incongruentes que ellos mismos instauraron. En cuanto a Paternidad, Vueltos bestias, Mentira y Qué es la muerte, impactan por sus razonamientos extraños cuya lógica no se puede impugnar... lo que será lo más inquietante. E. Berti construye unos textos donde la lógica juega al escondite : el mundo de La vida imposible, absurdo y lleno de paradojas, es un cotidiano que tiene sus reglas de funcionamiento, sus propias lógicas, reveladas por una mirada especial. Hablamos de lo que el mismo E. Berti llama ese extrañamiento, mirada voluntariamente extrañada, desfasada, que cuestiona la realidad. La práctica del extrañamiento sitúa al escritor directamente en la tradición literaria argentina del fantástico ríoplatense. La extrañeza, como resultado de esta práctica, nace en parte de la multiplicidad de lugares -países, ciudades...- que sirven de marcos a las historias de La vida imposible. El hecho de no dar nombres a los numerosos personajes -excepto al que se llama Eduardo Berti- también crea un efecto distanciador que refuerza esta extrañeza. De hecho, el extrañamiento coincide con cierta práctica del desfase. Muchas veces, algo trivial o irrisorio se convierte, mediante la mirada del narrador o de los personajes, en un fenómeno lleno de sentido. Así la colección de llaves de un cerrajero se transforma en la obra de [su] vida (Caso del cerrajero, p. 52), mientras los papeles que U. encuentra en los bolsillos de los trajes de su tío difunto acaban por determinar su destino (El destino en los bolsillos). De modo que E. Berti nos invita a trabajar la realidad con otro enfoque : su mirada desfasada, desconfiada, descubre la cara interesante, inquietante, de la normalidad aparente.

Un tono desfasado : parodia y humor oscuro

E. Berti utiliza también el procedimiento del desfase a nivel del tono de sus relatos : la parodia, la ironía y el humor siempre atentan a la seriedad, y lo fantástico pasa también por esta mezcla de tonos particulares, ambivalentes. Utilizar el lenguaje periodístico permite a E. Berti establecer un parentesco entre muchos textos de La vida imposible y la literatura de casos. Sin embargo, se trata de una especie de falso periodismo. Asistimos a una verdadera parodia del estilo periodístico, desviado de su marco realista : en adelante, sirve para contar hechos imposibles. Las voces narradoras impersonales refieren una multitud de hechos extraordinarios, con mucha naturalidad (El jardín cercado, El abogado cazador). Es una forma de acercar el periodismo a ese costado fronterizo que son les fait divers, pero de manera extrema. Entre 1918 y 1949, el periodista Robert L. Ripley viajó por el mundo entero para encontrar acontecimientos fenomenales y hechos increíbles que referir en su cómic Believe it or not, en un diario local. Parece que el mismo esquema, aunque ficticio, sirve de base a los textos de La vida imposible. E. Berti precisa que este periodismo imposible a lo Ripley no le interesa como objeto kitsch fácilmente satirizable, sino

[...] como registro para ajustar cuentas con el otro periodismo : el demasiado posible, el demasiado codificado al punto que acaba siendo una suerte de lenguaje burocrático. Un apotegma reza que la prosa literaria debe distanciarse todo lo posible del lenguaje de los diarios. Estoy de acuerdo como declaración de principios, como punto de partida y no como límite ; porque no es menos cierto que la literatura posee el don de asimilar cualquier jerga más o menos cristalizada para hacer de ella un instrumento, siempre y cuando le sea conveniente.
(La vida en pocas palabras, art. cit.)

Se confirma la intención paródica, pero asimismo entendemos que E. Berti consigue descodificar, descristalizar un lenguaje casi mecánico, gracias a la parodia. Otro rasgo que caracteriza el tono de las miniaturas de La vida imposible es la presencia de un humor... oscuro. Anunciado en la solapa trasera del libro, este humor infrecuente, a veces malévolo, mezclado con una ironía que casi podría pasar inadvertida, atraviesa los textos. La dimensión irónica está ya en el mero hecho de presentar todo lo que ocurre con bastante naturalidad, como si fueran hechos posibles, a pesar del título. Pero a veces, la ironía llega a ser casi explícita. Cabe citar el final de Los sueños de mi hermano, cuando el personaje evoca sus sueños perdidos : Tanto alenté su autonomía y ahora, qué recompensa irónica, he acabado por perderlos (p. 41). En La edad de oro, el adverbio convenientemente es el que lleva una fuerte carga irónica, en la última frase del texto : llegaría al extremo de abrir una muestra personal, consagratoria, con cincuenta de sus óleos [...] puestos ahora convenientemente patas para arriba (p. 11). La ironía, como muchas veces, conlleva la ambigüedad, y las cosas no están siempre claras. Explica E. Berti :

Yo sé que hay humor en el libro porque las veces que lo he leído en voz alta o que lo he dado a leer, la gente se reía. Pero creo que en ningún momento el narrador, o los narradores adoptan un tono humorístico. Es un poco esa forma de hacer humor con cara seria, con cara de póker, como decimos nosotros : no enseñar nada de las cartas que uno tiene. Eso puede producir también una tensión y puede haber una ironía, que a la vez el lector al principio puede preguntarse si tomar en serio o no. A él le toca decidirlo.
(entrevista del 2 de marzo de 2005)

Además, el que se desprenda de unos textos cierta crueldad puede hacer que el lector, en un primer momento, vacile. Pero si algunos microrrelatos contienen huellas de crueldad, no es un rasgo mayoritario en la colección, como ocurre en los relatos de La Furia de S. Ocampo, o en los cuentos de Juan José Hernández. Sin embargo, el torero de Toreo remoto, medio tullido en su silla de ruedas, depositado en el centro de la arena con una capa roja sobre las piernas (p. 13), claramente se parece a un pelele o a un coche teledirigido víctima de un juego cruel. Otro ejemplo : la costumbre referida en El árbol personal, con sus dos vertientes recíprocas. La vertiente poética (cortar el árbol que simboliza al primogénito cuando éste muere) alterna con la otra, temible y cruel (sacrificar al hombre cuando el árbol que lo simboliza muere antes). Impera el humor oscuro -casi negro- en la última frase : Nada volvió más impopular este rito, nada contribuyó más a su declive, como cierta temporada de sequía que, a finales del siglo XIX, trajo consigo una ola de masivos sacrificios (p. 45). Mencionemos también los dos textos que concluyen explícitamente sobre la noción de crueldad, El feo y Una escuela perpetua. La crueldad que aparece en las miniaturas de la colección, como en Caso de los actores, corresponde a un tipo de comportamientos anómalos, fuera de la norma, que la inscriben en lo fantástico. Ahora bien, una vez más, E. Berti se divierte en practicar la ambigüedad. En realidad, lo que domina en La vida imposible es más bien el humor, pero un humor ambivalente, bastante oscurecido por esta crueldad. Rectílocuo y El dolor del odontólogo funcionan así : ironía, crueldad, y humor se combinan para generar un tono particular, este humor oscuro algo oculto que caracteriza la mayoría de los microrrelatos de La vida imposible. Contar cosas horribles con mucha naturalidad es una modalidad del desfase practicado por E. Berti a niveles distintos. Existe un hiato entre lo narrado y el modo de narrar, entre lo enunciado y la enunciación : la parodia del estilo periodístico favorece la impasibilidad, la neutralidad de los narradores impersonales ante hechos insólitos, a-naturales. Incluso ciertos narradores personales, como el de Por aproximación, refieren anécdotas extraordinarias como quien no dice nada. Otros narradores utilizan el vocabulario de lo extraño, pero de manera desfasada, lo que genera el humor. En algunos microrrelatos, las palabras que suelen expresar lo fantástico sirven para decir otra cosa. La sorpresa del personaje narrador de Una voz distinta está como desplazada : al final, lo que lo asombró más no fue el que la mujer descrita cambiara de voz cada día, sino la coherencia de sus opiniones (p. 12). El mismo mecanismo obra en El don. Semejantes desfases suponen que lo que parecía sobrenatural o anómalo ha sido aceptado, a imagen de los nacimientos animales de Maternidad. A propósito de desfase, cabe añadir que el procedimiento de la parodia no se limita a afectar al lenguaje periodístico, sino que reaparece, y en terrenos distintos. Así, El camello, que nos recuerda, pasando, una fábula de Juan José Arreola titulada En verdad os digo, corresponde a la práctica de una literatura de segundo grado : E. Berti se divierte narrativizando un hipotexto doble -bíblico y popular- para desestabilizarlo mejor. En el caso de Génesis, el diálogo transtextual con el motivo bíblico es el que permite la parodia. En la reescritura del mito bíblico, el giro como bien corresponde (p. 117), medio irónico, produce el desfase, y confirma lo que sospechábamos : que el texto no es más que una parodia de mito. En cuanto a El milagro, se puede interpretar como un chiste que refiere una parodia de milagro, a partir de un título puesto en ridículo en la última frase : Mi amigo, que es ateo, no cree en ningún milagro de Jesús, excepto en éste de haber vivido antes de sí mismo (p. 93). Así, la parodia del lenguaje periodístico, el humor oscuro y el desfase se entrecruzan para configurar este tono que se inscribe en la originalidad de lo fantástico de La vida imposible, un tono particular que no puede menos de provocar reacciones...

Pour citer cette ressource :

Emilie Delafosse, "Lo fantástico en La vida imposible de Eduardo Berti (2)", La Clé des Langues [en ligne], Lyon, ENS de LYON/DGESCO (ISSN 2107-7029), février 2008. Consulté le 25/03/2019. URL: http://cle.ens-lyon.fr/espagnol/litterature/litterature-latino-americaine/litterature-fantastique/lo-fantastico-en-la-vida-imposible-de-eduardo-berti-2-