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Ednodio Quintero : Del cuento a la novela

Publié par Christine Bini le 05/01/2010
Article sur l'écrivain vénézuélien Ednodio Quintero. Présentation de son évolution littéraire : de la nouvelle au roman.
Estos rasgos y este mundo singular puede definirse aprovechando las palabras de Julio Miranda cuando habla de una "Narrativa de ecos, de reflejos, de circularidades múltiples", una narrativa que se esfuerza en las reiteraciones y que en ella construye su singularidad,  hasta conformar "un sistema de palabras clave, de imágenes, de metáforas que vuelven una y otra vez, tomadas de la naturaleza e insertadas en un discurso suntuosamente sensual, que pone en juego los cinco sentidos" [27]. En efecto, estas características han ido acentuándose en su narrativa en busca de una mayor y más necesaria complicidad con el lector.
Era lógico que sus cuentos fueran absorbiendo una mayor expansión como lo prueba El corazón ajeno (2000) [28] , cuyos seis títulos incluyen una variedad de posibilidades, desde el monólogo infantil de "El sur"; pasando por la reescritura de "El otro tigre" que paródicamente reconstruye un episodio de María (1867) de Jorge Isaacs, aportando un costado de estremecedor onirismo; a recuperaciones de la infancia como  el que responde al título de la colección. Relato largo y con mayor desarrollo novelesco, entronca con las últimas entregas de El combate, aunque aquí recupera el espacio de los comienzos a través de las varias desapariciones familiares, muy en especial de la prima Águeda. Dos elementos mantienen el relato tal y como declara el sujeto narrativo: "La memoria, que sostiene -a la manera de un espejo retrovisorese parapeto llamado realidad; y el deseo, que es la causa primera y principal del movimiento" (104), y sosteniéndolo un personaje que necesita el diálogo y lo crea, y que reconoce su fracaso metaficcional en el intento de contar: "un relato es algo más que una sucesión de frases azarosas, tal vez coherentes, referidas a un tema escogido de un menú más bien limitado. Un relato es una carrera contra el tiempo, donde cuenta, por encima de cualquier artificio o malabarismo de salón, la velocidad" (109). Se percibe que en esta recuperación del paisaje de la infancia el texto se depura de onirismos a medida que avanza y va ganando en fluidez. Un imperceptible espacio separa lo real y lo inventado como lo expresa la misma voz narrativa: "la historieta que me vengo inventando -esta de la niebla o la del diálogo virtual con un mocoso danés, o cualquier otrapodría no ser más que un sucedáneo para paliar el insomnio, acaso un juego de sombras chinescas capaz de convocar el sueño" (109). Recurrencias metaficcionales que inciden y modifican reflexivamente la ficción: "un relato, cuando se propone como tal, va siempre acompañado -al igual que el pájaro y su sombrade una segunda intención. Las más de las veces desconocida para el autor" (110), por lo que no extraña que la ficción lo invada todo en una mezcla imposible, fabricando imágenes que rozan el onirismo y el fluir de conciencia, en lo que reconoce como "alocadas fantasías" (115). La historia incierta del amor de Águeda, muerta o viva en su imaginación, le llevará al fin no sólo a recuperar esos amores anteriores sino a aclarar los temores de su adolescencia en el haz de la historia contada.
Como se puede observar, la narrativa de Ednodio Quintero continúa en expansión y otros títulos han ido acumulándose en la búsqueda del texto más largo, hasta que la novela se ha ido imponiendo como una necesidad. La novela larga  La danza del jaguar de 1991 es la obra que responde a esas ambiciones, por la multiplicidad de escenarios y peripecias, una novela que puede situarse entre las mejores de las últimas décadas en la narrativa venezolana. Pero también la novela corta como La bailarina de Kachgar  y El cielo de Ixtab de tema amoroso [29]. El rey de las ratas se presentaría como una novela de tamaño medio próxima a la novela corta, y al decir de Miranda "nos instala en una sociedad de  roedores con historia, genealogía monárquica, límites geográficos, enemigos y exploradores que cuentan a su regreso las increíbles costumbres de los humanos" y añade refiriéndose al desarrollo de la anécdota: "Su no tan viejo ex rey, voluntariamente exiliado en su refugio montañoso, o quizás el pintor que lo visita, inventa o recuerda su vida en el trono, tras agotar todas las posibilidades de la existencia" [30]. Es evidente que en el presente, el escritor venezolano está más obsesionado con los textos largos que con los cortos, que parece sentirse más cómodo en la narrativa de mayor dimensión y con ello están relacionadas sus frecuentes reflexiones en sus dos libros de ensayos, Visiones de un narrador y De narrativa y narradores. Quizá, como el propio autor confiesa, el tema de la novela es la existencia y el novelista "no trabaja con certezas, más bien se mueve en el campo de la incertidumbre" y para mejor expresividad,  el amplio ámbito de la escritura que proporciona la novela le es cada vez más necesario, pues trae aparejado "un vasto espectro de referencias que colaboren en la indagación de la condición humana" [31] . De ello es prueba su última novela, Mariana y los comanches de 2004, una propuesta de escritura y un proyecto de acusada perfección que responde a una personal inquietud: la de la pasión de escribir en la confluencia misma de los abismos de lo ficcional, allí donde la verosimilitud parece quebrarse sin romperse, en este caso a través de tres personajes que se entrelazan en una trama de aparente simplicidad, pero en cuyo decurso se da muestras de otra índole, el abordamiento de problemas de escritura que responden a una poética consumada, la de la relación entre lectura, escritura y ficcionalidad. Ednodio Quintero trabaja siempre, y también aquí, en el borde de lo real trazando la propuesta más difícil, jugar con el límite de las posibilidades entre lo real y lo ficticio. Sus personajes, de estirpe universal, padecen la soledad, el amor y el desamor, y se encadenan a paisajes que los someten pero que no los limitan y sobre todo caminan entre los referentes metaliterarios que la lectura proporciona, y frente a los cuales creación y destrucción surgen como próximas posibilidades en este juego intrincado de la ficción. En esta lid  "el escritor es un comanche" es decir, un guerrero, un cazador frustrado, un asediador de sus personajes, que una vez creados se le escapan, porque resultan ingobernables, recordemos que no es otra la propuesta que nos hace en los relatos de El combate. Construye así una novela que necesita a un lector atento a sus sugerencias y sus guiños,  a su erotismo en libertad, a su juego metaliterario y a sus voces interiores.
Si Julio Miranda destaca como personaje característico de la nueva narrativa venezolana a" ese desgraciado que sufre, a la vez, de un pertinaz insomnio y de multiformes pesadillas", y presenta como ejemplo un título del autor que nos ocupa, como "autor soñante", en el que se plantean escisiones "entre el yo que sueña y el yo que vive sabiéndose soñado" [32], hasta conformar un mundo a la medida del soñador. Ese sería el personaje más emblemático de la narrativa de Quintero, pero con una buscada  complejidad que va creando un entramado y que al mismo tiempo le lleva a apoderarse progresivamente de otras adherencias que acaban replegándose en la escritura y en el gesto único de narrar.

Notas


27. Julio Miranda (comp.): El gesto de narrar, op. cit., pp. 57-58.
28. Ednodio Quintero: El corazón ajeno, Caracas, Ed. Grijalbo de Venezuela, 2000. Citaremos por esta edición entre paréntesis en el texto.
29. Dice Rafael Arraiz Lucca que En ambos textos se hace evidente lo que podríamos llamar un narrador notable. Una tras otra van solapándose sin estorbarse todo tipo de tramas laterales que apuntalan el curso de la historia central (Ednodio Quintero: la cascada que no cesa en http://www.el-universal.com/1996/10/27/M27EU.shtml )
30. Julio Miranda (comp.): El gesto de narrar, op. cit., p. 61. Un trabajo acerca de la novela puede verse en Julio Ortega, Ednodio Quintero y el arte de volver a contar http://sololiteratura.com/ednodioquintero.htm
31. Ednodio Quintero: Al margen de la novela en  Visiones de un narrador, op. cit.,  p. 17.
32. Julio Miranda (comp.): El gesto de narrar, op. cit., pp. 32 y 38. Miranda se refiere en este caso a El hermano siamés.

Présentation


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Sommaire de l'article


"Los relatos de Ednodio Quintero: el edificio de la ficción" de Carmen Ruiz Barrionuevo
Introduction
Las primeras colecciones de cuentos
El combate, los relatos comunicantes
Del cuento a la novela
Pour citer cette ressource :

"Ednodio Quintero : Del cuento a la novela", La Clé des Langues [en ligne], Lyon, ENS de LYON/DGESCO (ISSN 2107-7029), janvier 2010. Consulté le 24/05/2018. URL: http://cle.ens-lyon.fr/espagnol/litterature/litterature-latino-americaine/auteurs-contemporains/ednodio-quintero-del-cuento-a-la-novela