« El hombre-masa actual es, en efecto... » (5)
El hombre-masa es un nuevo tipo de existencia surgida en el viejo continente por los procesos de industrialización. Se trata de un ser vaciado de su historia, incapaz de construirse a sí mismo, que Ortega define como “niño mimado” o “señorito satisfecho”. Con su expansión, se corre el peligro de la pérdida de la variedad de circunstancias. Es por ello que vive atrapado en un presente que se eterniza y carece de la capacidad de proyecto, la capacidad de elegir entre la multitud de opciones que plantean las circunstancias, que para Ortega constituye uno de los rasgos esenciales de la vida:
« El hombre-masa es el hombre cuya vida carece de proyecto y va a la deriva. Por eso no construye nada, aunque sus posibilidades y sus poderes, sean enormes. » (6)
Una de las condiciones de emergencia de dicho tipo de existencia es el hecho de las aglomeraciones, en donde la muchedumbre, una masa social impersonal, ha tomado el control. Ortega atiende al concepto de “masa” en un sentido psicológico, no en su mero sentido político o sociológico; el hombre-masa es un individuo incapaz de sentirse como tal, que se siente como todo el mundo sin angustiarse por ello. Una de las claves del texto es el hecho de que para Ortega, en toda vida común, existe un dinamismo entre minorías selectas y masas. Dicha distinción no es una simple distinción de clase social sino de tipos de individuo, ya que para Ortega en toda clase social existen a su vez minorías y masas. El peligro adviene cuando en las clases dirigentes se instalan aquellos que son incapaces de exigirse nada a sí mismos, aquellos que sin proyecto de futuro se posicionan en un eternizado presente, siendo por ello incapaces de sentir el peso y la medida del momento histórico. Es el peligro que se corre cuando este modo de existencia se instala en el lugar de lo que Ortega considera deberían ser las minorías selectas gobernantes.
« ...se ha apoderado de la dirección social un tipo de hombre a quien no interesan los principios de civilización. […] El hombre-masa actual es, en efecto, un primitivo, que por los bastidores se ha deslizado en el viejo escenario de la civilización. » (7)
La existencia del hombre-masa ha sido posible gracias a una situación histórica completamente inédita. Frente a épocas anteriores, la vida se ha hecho confortable , y para el hombre medio ésta no plantea excesivos impedimentos. Sin embargo ignora las condiciones históricas que han posibilitado dicho confort, lo cual le lleva a comportarse como un niño mimado. Los derechos y privilegios de los cuales el hombre-masa disfruta han sido posibles gracias a toda una serie de conquistas que él ignora. Ello le hace inapto, si no inepto, para dirigir dicho proceso inédito de civilización.
“Lo característico del momento es que el alma vulgar, sabiéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmar el derecho de la vulgaridad y lo impone dondequiera.” (8)
El hombre-masa es incapaz de afrontar su circunstancia y de sentir su vida como un problema ante el cual tiene que vérselas. Su vanidad le impide ver sus imperfecciones instalándose así la vulgaridad como derecho. Es incapaz de juzgar el mundo en el que habita y se contenta con tópicos y prejuicios que ya están ahí, hechos, sin preocuparse por su valía. Impone sus opiniones sin escuchar las opiniones discordantes, y expone su desconocimiento de unos principios básicos de cultura que posibiliten una verdadera discusión.