A partir de 1922 Gabriela emprenderá un viaje fuera de su país y no volverá a vivir en Chile. Es invitada a México para colaborar y reflexionar sobre la creación de una nueva política de educación con el ministro José Vasconcelos. Es la ocasión para ella de intercambiar con numerosos intelectuales de envergadura mundial. Se pueden destacar dos acontecimentos mediáticos y simbólicos: la creación de la escuela Gabriela Mistral y su famoso Himno a la escuela escrito para esta ocasión y una reunión de cinco mil niños en el parque del Chapultepec, que le cantan sus rondas dirigidas a los niños de su país y del mundo. La obra de Gabriela Mistral no se puede estudiar sin conocer su vida y su posición política. Se puede decir que era feminista, americanista, anti-española e indigenista, pero no se reivindicaba como representativa de un partido político. Su estancia en México habría, según Jorge Edwards (2), "acentuado e incrementado –al contacto de una revolución que reivindicaba el retorno a la tierra y la insumisión a los modos e influencias europeas como pruebas de colonialismo intelectual– su desdén frente a todo lo que era español y su insistencia a declararse indígena". Dice también que rechazaba el desarraigo, la deformación de los latinoamericanos que buscan asimilarse a Europa y renegar sus orígenes. Gabriela tenía facilidad de palabra cuando algo la irritaba profundamente. Así, cuando una de sus cartas fue publicada en España, en la que se podía leer que los españoles formaban "un pueblo indecifrable, lleno de oposiciones, absurdo fraude, hasta noble pero absurdo puro hambriado y sin ímpetu de hacerse justicia", Gabriela tuvo que abandonar el país muy rápidamente y trasladarse a Portugal. De la misma manera tuvo que huir de Italia por haber criticado al regimen fascista.
Como dijimos al principio, la vida de Gabriela estuvo marcada por la muerte. Después de su novio Romelio, su madre falleció en 1929. Esta muerte la sorprendió, siendo ella en Roma de representación oficial para el Instituto de Cooperación Intelectual. La tercera y quizás la más dura que tuvo que afrontar fue la de su hijo adoptivo que llamaba afectivamente Yin-Yin. Según se dice, recogió a Yin-Yin recién nacido de un familiar suyo, y lo educó como si fuera si verdadero hijo. Viajaron juntos por Europa hasta establecerse en Brasil. Gabriela, que ya había afrontado el suicidio una primera vez, tuvo que afrontarlo una segunda vez cuando volviendo a su casa descubrió a su hijo muerto, explicándole brevemente en una carta su desamparo :"Querida mamá, creo que mejor hago en abandonar las cosas como están, no he sabido vencer, espero que en otro mundo exista más felicidad, cariñosamente, Yin-Yin". Se dice que Gabriela permaneció loca durante nueve días. Repetía a quién quería escucharla que lo habían matado sus amigos brasileños poco frecuentables. Incluso muchos años después, en Estados Unidos, esta idea surgía en sus conversaciones.
En 1945, el Premio Nobel de Literatura le fue otorgado y le dió una vez más el reconocimiento internacional que merecía.
Recibe una multitud de premios internacionales y Chile le otorga el Premio Nacional de Literatura en 1951. Sin embargo Gabriela Mistral no volverá antes de 1954 a Chile. Es acogida como una reina y decide evitar las fiestas mondanas para volver a su tierra de Montegrande. Promete volver pero la enfermedad le impide hacerlo porque muere en 1957 en Nueva-York de un cáncer del páncreas. Repatriada a Chile se decreta un duelo nacional de tres días en su honor. Es enterrado junto a Yin-Yin en su tierra natal.
A lo largo de su vida, Gabriela emprendió numerosos viajes y mantuvo una correspondencia con sus amigos, dentro de los cuales podemos mencionar a Salvador Allende, José Vasconcelos, Radomiro Tomic, Pablo Neruda y Doris Dana. Una parte de la correspondencia que mantuvo con esta última fue publicada en 2009 bajo el título Niña Errante por la Biblioteca Nacional y la Ramdom House-Mondadori. En estas cartas, escritas entre 1948 y 1956, se revelaría para algunos críticos la homosexualidad de la poetisa, cosa no aceptada por todos y que depende de la interpretación que damos a las cartas. Por otra parte, este año se publicará un libro titulado Epistolario americano, editado por Das Kapital Ediciones de Santiago y que recopila cartas, fotos, manuscritos y documentos de la autora, conservados desde 2007 en la Bibioteca Nacional de Chile tras cincuenta años en Estados Unidos.
Gabriela Mistral publicó trecientos setenta y nueve poemas en vida y sabemos que existen otros cuatrocientos diez poemas todavía inéditos. Pionera desde muchos puntos de vista, abrió el camino a otros premios Nobel en Latino América como Gabriel García Márquez o Pablo Neruda. Hoy más que nunca, por la naturaleza de sus reivindicaciones y la maestría de su pluma, Gabriela Mistral es una poetisa de nuestro tiempo.