Vous êtes ici : Accueil / Civilisation / Histoire latino-américaine / Conflits et processus de paix / Machuca, de Andrés Wood

Machuca, de Andrés Wood

Par Anne-Marie Molin : Etudiante - Université Lumière Lyon 2
Publié par Christine Bini le 26/05/2011
Al final de la dictadura en los años 90, se percibe en el cine nacional una nueva evolución, un nuevo aliento, un nuevo afán de construir un "cine chileno" con sus particularidades, referencias y cualidades. El nuevo realizador Andrés Wood, que apareció entre los nombres ineludibles del mundo cinematográfico gracias a su película Historias de futbol en 1997, alcanzó en 2004 a poner de acuerdo a casi todas las generaciones de su país, proponiendo una película que sin tener una temática original - el Golpe, de nuevo -, demostró cualidades nuevas y excepcionales.

 

Al final de la dictadura en los años 90, se percibe en el cine nacional una nueva evolución, un nuevo aliento, un nuevo afán de construir un "cine chileno" con sus particularidades, referencias y cualidades.  El nuevo realizador Andrés Wood, que apareció entre los nombres ineludibles del mundo cinematográfico gracias a su película Historias de fútbol en 1997, alcanzó en 2004 a poner de acuerdo a casi todas las generaciones de su país, proponiendo una película que sin tener una temática original - el Golpe, de nuevo -, demostró cualidades nuevas y excepcionales.

Andrés Wood, su vida, su obra


Andrés Wood nació en 1965 en Santiago de Chile. Empieza su escolaridad en el Saint's George's College: colegio privado, católico y bilingüe, dirigido por el Padre Gerardo Whelan, un sacerdote norteamericano con ideas progresistas. Éste emprende en su colegio una experiencia, integrando en las clases a niños de las poblaciones marginales instaladas a orillas del río Mapocho. En este contexto, Andrés Wood tuvo sus primeras experiencias políticas, experimentando en pequeña escala, las dificultades y oposiciones que nacen de la reunión de dos universos opuestos, tal como lo vivía su país en aquella época. Tiene ocho años cuando el golpe de Estado estalla y que los militares toman las riendas de su colegio, expulsando de la escuela a los alumnos de las chabolas. Wood crece todos estos años en una familia bastante rica y comienza estudios de economía en la Universidad Católica de Chile en 1984. Su consciencia política y su gusto por el cine empiezan cuando ve clandestinamente la famosa Batalla de Chile de Patricio Guzmán y participa varias veces en las manifestaciones pacíficas contra Pinochet.
 

Luego deja su carrera de economista en 1988 (al final de la dictadura) a favor de su nueva afición: la fotografía. Dos años después del final del gobierno militar emprende un viaje a Nueva-York para seguir estudios de fotografía en la escuela de cine de su nueva ciudad. Ahí aprende todas las técnicas para rodar una película y, prefiriendo esa nueva actividad, deja la fotografía para lanzar su carrera de cineasta.
Wood no tiene problemas económicos así que, experimentando cada vez más sus anhelos de hacer un cine popular y aprovechando el retorno a la democracia en su país, decide fundar su propia casa de producción: "La Wood-Producción". La empresa ofrece servicios de producción para películas, comerciales, documentales, programas de televisión, videos de música y fotografía fija. La meta de la casa es dar una oportunidad a los jóvenes artistas desconocidos.
Sus primeros pasos cinematográficos, los hace realizando y produciendo dos cortometrajes, Idilio en 1992 y Reunión de familia en 1994 con la cual gana el premio de la Mejor Película en el Festival de Santiago en 1994 y el de Mejor Realizador en el Festival de Viña del Mar en 1995.
 

Con esos primeros pasos exitosos en el cine, Andrés Wood se da cuenta de que puede tener un futuro prometedor en su nueva carrera y rueda en 1997, la película Historias de fútbol que tuvo un éxito internacional y fue premiada en festivales cinematográficos de varios países.
Wood empieza a ser considerado como el verdadero defensor del cine popular y sus películas tratadas con simplicidad, abarcan siempre temas de la vida cotidiana, y le valdrán la apelación de cineasta costumbrista.
En 1999, dirige la creación de un documental titulado Nuestro siglo que narra la vida de los chilenos durante el siglo XX, los cambios políticos y sociales que trastornaron el país.
En 2000 sale su segundo largometraje La fiebre del loco, cuyo contexto se sitúa en un pequeño pueblo de pescadores, donde muestra la exaltación que nace en torno a la pesca del molusco llamado "loco".
 

Su más famosa película, Machuca, se estrena en 2004 en Europa (en España y Francia) antes de su estreno en Chile. Con esa nueva película, Wood quería utilizar su propia experiencia de niño para enfocar de manera ficcional el tema del golpe de Estado que ha sido en mayor parte tratado a lo largo de los años a través del género documental. La película tuvo una acogida entusiasta en La "Quinzaine des réalisateurs" del Festival de Cannes, luego en Chile y ha sido premiada internacionalmente.

La película Machuca

 

Sinopsis

1973, Allende encabeza la nación, las tensiones políticas entre las clases altas y las clases bajas se hacen más numerosas, frecuentes y violentas. En ese contexto se sitúa el personaje de Gonzalo Infante, un niño de 11 años, quien pertenece a la clase media alta y que frecuenta el colegio católico privado bilingüe Saint Patrick's.

 

 

 

El director de este colegio, el Father Mc Enroe, un sacerdote con ideas progresistas, inicia al principio del año escolar un plan social para permitir a los niños desfavorecidos de los suburbios vecinos, integrar las clases con los demás niños, beneficiando así de una educación gratis. Gonzalo demuestra enseguida mucho interés por esta nueva experiencia y parece impaciente por conocer a los nuevos alumnos, ya que no tiene verdaderamente amigos en su clase, aparte de una relación extraña con un grupo de chicos que no dejan de molestarlo y abusar de sus cualidades de buen alumno y de su carácter tranquilo. Gonzalo se acercará pues poco a poco, a uno de los nuevos, Pedro Machuca, quién será colocado justo detrás de el en la sala de clase, en el sitio que ocupaba el cabecilla del grupo de los molestosos.

Tras un primer acercamiento tímido, el comienzo de una verdadera amistad nace el día en que Gonzalo, olvidando su pasividad habitual, toma físicamente partido para defender al dicho Machuca, atrapado violentamente por el grupo de los chicos odiosos. Con esta amistad, ambos niños no sólo van a aprender a conocer y apreciar sus mundos tan alejados el uno del otro, sino que también van a aprender la confianza en sí mismo y descubrir el amor con Silvana, una jovencita muy comprometida en el movimiento de izquierda, vecina de Machuca.

 
Esa gran relación evolucionará en medio de un clima social perturbado, con conflictos sociales tanto a nivel familiar como escolar y por supuesto nacional. Sin embargo, el adoctrinamiento de cada uno por su clase social y el paroxismo de los enfrentamientos sociales, concluidos por el Golpe, van a quebrar ese trozo de esperanza que había nacido de esa relación tan particular e inesperada.

Análisis

A través de su película, ampliamente inspirada de lo que vivió durante su infancia, Andrés Wood no sólo rinde homenaje al Padre Whelan, director de la escuela que frecuentó en su infancia, sino que también reproduce a pequeña escala la sociedad y los problemas sociales de los años 70. A pesar de que se trate de jóvenes, uno se percata fácilmente de que el adoctrinamiento que los padres les transmitieron es ya muy fuerte. El abismo social que se ha formado ya en las mentes de las nuevas generaciones es mucho más profundo de lo que se podría imaginar.

Para los jóvenes de las clases altas que deben tolerar los alumnos becarios y pobres en su propia escuela las cosas parecen claras: el que no tiene dinero no puede ni quejarse ni poner las reglas. La mentalidad adoptada por los alumnos becarios tampoco es siempre ejemplar y Wood no quiso dejar este aspecto de lado: los alumnos pobres solo saben contestar con violencia a las provocaciones de los alumnos ricos.
Con esta obra, Wood decidió reproducir fielmente el experimento del director de su escuela, pero aislando y reuniendo esta vez un "elemento" de cada clase, para demostrar que el proyecto sí podía tener futuro, que con mentes abiertas y buenas voluntades, las aspiraciones de Allende y de muchos de sus partidarios no eran vanas...

Es preciso subrayar que para lograr la autenticidad del momento histórico, un mayor realismo y para provocar las emociones deseadas en los espectadores, una contextualización perfecta de la acción era imprescindible. Andrés Wood y su equipo realizaron una reconstrucción extremadamente fiel del Santiago de la época de los años 70. Paseando por la ciudad, sus detalles de arquitectura y sus manifestaciones callejeras perpetuas, acompañados por personajes tan característicos, casi caricaturescos, la película nos hace viajar en plena víspera del golpe de Estado chileno. Wood integra una multitud de detalles, situaciones, que nos muestran el contexto político y las dificultades del país, sin por lo tanto caer en la propaganda política. Cada elemento ha sido estudiado para no borrar la historia y presentar el contexto lo más objetivamente posible. Como lo subraya un artículo del diario "El Mercurio", los que rodaron la película se fijaron en el menor detalle para que todo fuera lo más realista posible: «Será un deporte para los ociosos encontrar fallas en la reconstrucción del año 1973 en el Santiago de hoy. La producción llegó incluso a borrar digitalmente cosas como el teleférico del cerro San Cristóbal y las fechas de vencimiento en unas latas de leche condensada.»

 
Otros detalles históricos como las manifestaciones callejeras, organizadas y muy típicas según los bandos, los eslóganes vociferados por los manifestantes, el mercado negro, las colas para el racionamiento, los "acaparamientos" (cuando la derecha escondía los productos en grandes almacenes para fomentar desabastecimiento), "los cacerolazos" (manifestación típica de las mujeres de derecha que consistía en pegar con una cuchara sobre una olla para significar que por culpa de las reformas sociales del Presidente sus cacerolas estaban vacías), son elementos que no faltan tampoco en la reconstrucción política de la película.

Con el distanciamiento que los años han puesto entre los chilenos y la dictadura y con el enfoque particular que eligió Andrés Wood, el público estaba quizás más preparado para afrontar una vez más una realidad que lo debía trastornar aún bastante. El hecho de que sea un niño, rico además, quien enfoca toda la acción, desde el principio hasta el desenlace, impregna toda la historia de una nostalgia y una ternura que otorgan ligereza a la narración e inspiran indulgencia. El despertar social, los problemas familiares, el descubrimiento de la amistad, del amor, combinado con cierta inocencia política, son elementos que prohiben su asimilación a un panfleto socio-político.

Andrés Wood demostró que era posible sacar nuevamente a la luz el tema del Golpe, y emocionar a un público muy heteróclito, expresando al igual que Louis Malle en Au revoir les enfants (1987), la pérdida de inocencia de niños víctimas de los enfrentamientos de los mayores.
 

Pour citer cette ressource :

Anne-Marie Molin, "Machuca, de Andrés Wood", La Clé des Langues [en ligne], Lyon, ENS de LYON/DGESCO (ISSN 2107-7029), mai 2011. Consulté le 26/05/2018. URL: http://cle.ens-lyon.fr/espagnol/civilisation/histoire-latino-americaine/les-conflits-en-amerique-latine/machuca-de-andres-wood