Vous êtes ici : Accueil / Civilisation / Histoire latino-américaine / Conflits et processus de paix / Chile: Historia y Cine (1970-1973)

Chile: Historia y Cine (1970-1973)

Par Anne-Marie Molin : Etudiante - Université Lumière Lyon 2
Publié par Christine Bini le 29/04/2011
Según Fernando Moreno (La memoria de la dictadura, Agrégation espagnol, 2006, Ellipses): « Es ampliamente conocida la constancia con la cual el elemento histórico participa en la constitución de los discursos literarios latinoamericanos ». Esta afirmación podría perfectamente abarcar también el campo cinematográfico que a través de los documentales (género predilecto en los primeros tiempos del Séptimo Arte) puede ser considerado como el testigo perfectamente "objetivo" del tiempo que transcurre, funcionando como el salvaguarda de la memoria histórica, la copia legalizada de los acontecimientos mayores, de los discursos políticos públicos, de las violencias callejeras que pueden tener lugar cuando un país se encuentra en plena dicotomía social...

Según Fernando Moreno (La memoria de la dictadura, Agrégation espagnol, 2006, Ellipses):

« Es ampliamente conocida la constancia con la cual el elemento histórico participa en la constitución de los discursos literarios latinoamericanos ».

Esta afirmación podría perfectamente abarcar también el campo cinematográfico que a través de los documentales (género predilecto en los primeros tiempos del Séptimo Arte) puede ser considerado como el testigo perfectamente "objetivo" del tiempo que transcurre, funcionando como el salvaguarda de la memoria histórica, la copia legalizada de los acontecimientos mayores, de los discursos políticos públicos, de las violencias callejeras que pueden tener lugar cuando un país se encuentra en plena dicotomía social....   Por ello, en esta parte, la reseña histórica se acompañará entonces de los hechos cinematográficos más relevantes de aquella época, cuya evolución fue tan rápida como pesada y que los cineastas pudieron capturar gracias a los alientos que recibieron de parte del Estado y del gobierno. – Sin embargo, y contrariamente a lo que se podría imaginar, la producción cinematográfica de ese período no estuvo a la altura de los cambios políticos, sociales y económicos que conoció el país, pero es preciso subrayar que la mayor parte de las películas rodadas durante esos tres años que va a durar el nuevo gobierno, no llegaron a ser mostradas al público.  El 3 de noviembre de 1970, Allende empieza a asumir sus funciones. Sus primeras medidas consisten en continuar la reforma agraria iniciada por Eduardo Frei e instaurar un proceso de estatización de las empresas (sobre todo las de extracción del cobre), lo que será el punto más importante para desarrollar la economía nacional. Por otra parte, el aumento del salario obrero sin el aumento de los precios provoca un acrecentamiento del PNB de un 8% con menor inflación. En ese momento, la Unidad Popular llega a su apogeo con las elecciones municipales obteniendo el 49,3% de los votos. Desafortunadamente,  esta victoria impulsa algunos sectores extremistas de izquierda, no integrados formalmente a la Unidad Popular, a propugnar la lucha armada para imponer de una vez el socialismo. Aunque ese acontecimiento sea justamente todo lo contrario del proyecto político de Allende, la derecha no tarda en acusar al nuevo gobierno y a sus partidarios, imputándoles la nueva amenaza.  Cinematográficamente, es Helvio Soto quien estrena, con su película Voto más fusil (1971), el primer año de gobierno popular. La película había empezado a rodarse en el momento mismo en que el país conocía sus primeros cambios profundos, muy poco antes de las elecciones, y muestra los meses de tensión que vivió Chile entre el día de las elecciones y la votación del Congreso. Según la opinión del propio realizador, el film debe ser considerado como un documento que trata de las distintas posiciones de la izquierda chilena. Entre otras películas de contenido político, cabe destacar Santa María de Iquique (1970), documental de Claudio Sapiaín, que trata de los acontecimientos de la huelga salitrera en el norte, a comienzos del siglo XX, que terminó con la matanza de la Escuela Santa María de Iquique.   En realidad, uno de los realizadores más prolífico de este período fue el cineasta Raúl Ruiz, con el rodaje de una docena de películas de todo tipo como Colonia penal, La expropiación, Realismo socialista, que si bien eran leales en los asuntos tratados con lo que vivía Chile en aquel momento, sólo fueron proyectadas en círculos restringidos. Realizó también varios documentales entre los cuales se destaca uno de los raros filmes chilenos que trata del tema Mapuche: Ahora te vamos a llamar hermanito.   A partir del segundo año de gobierno de la UP, las reformas de Allende empiezan a verse amenazadas por la creciente violencia que se instala en el país: los terratenientes que se vieron desposeídos de sus tierras por la reforma agraria defienden a muerte sus terrenos, el foso entre las clases es cada vez más amplio, los enfrentamientos entre la oposición y los partidarios de Allende se hacen más frecuentes.   A nivel económico, los puntos positivos del primer año desaparecen poco a poco, y empiezan a surgir los primeros síntomas de desabastecimiento y la inflación creciente empieza de nuevo a ser inquietante.   Por otra parte, con la nacionalización de la industria del cobre, el gobierno chileno se atrajo la enemistad de las transnacionales y sobre todo de los Estados-Unidos que, con la ayuda de la CIA, planearon desestabilizar el régimen allendista.No obstante, en lo que a cine se refiere, el año 1971 conoció algunos eventos notables: Chile Films -  industria de cine nacional creada en 1942 para competir con las poderosas producciones extranjeras y que nunca logró generar rentabilidad suficiente, desaparecida a finales de la década de 1940 - recupera su condición de organismo estatal cuya presidencia es asumida por el cineasta Miguel Littín, quien se ocupa principalmente de la organización de la difusión de las películas en los sectores populares. Redacta también el famoso "Manifiesto de los Cineastas de la Unidad Popular" al que adhirieron la mayoría de los realizadores del momento. En ese documento promulgaba el rechazo de la dominación del cine extranjero, del cine comercial, del Starsystem, proponía al pueblo como actor principal y único crítico válido del cine revolucionario que le era enteramente dedicado.   Ese mismo año, Littín filma un documental muy famoso, titulado Compañero Presidente, que muestra un largo diálogo entre Salvador Allende y Régis Debray sobre las posiciones de las diferentes "izquierdas" en lo referente al cambio social.

 

Por su parte, Patricio Guzmán ofrece al público un importante documental titulado El primer año que resume los principales acontecimientos del primer año de gobierno de Allende.  Lo que caracteriza el año 1972 es sobre todo el crecimiento del descontento de una parte de la izquierda, cada vez más revolucionaria, y de la derecha que no soporta las reformas allendistas. En cuanto a la economía, el país entra en recesión y el crecimiento económico se paraliza.   El documental fue, como se ha dicho anteriormente, evidentemente el género más prolífico del tiempo de la Unidad Popular. De hecho, fue una experiencia política histórica que tanto los aficionados como los profesionales del cine no podían dejar de filmar. El mejor ejemplo de cineasta documentalista que se destaca ese año es nuevamente Patricio Guzmán, quien recoge en La respuesta de Octubre las imágenes de las numerosas manifestaciones populares, así como las de la huelga de los camioneros que paralizaron todo el país, provocando desabastecimiento y alimentando las iras del pueblo chileno. Ese documental no llegó a ser proyectado al público ya que debía estrenarse la semana del golpe de Estado.  Después de un año de presidir Chile Films, Miguel Littín, a causa de su nueva concepción del cine popular y revolucionario, renuncia a su cargo y continúa el rodaje de su película Tierra Prometida que trata con el mayor realismo sobre la vida cotidiana de los obreros. A fines de marzo del año siguiente, sin mayores explicaciones, Eduardo Paredes, Director de la Policía de Investigaciones, es nombrado presidente de la entidad.   En ese momento, la situación económica de la producción cinematográfica chilena es la misma que la de su país: mediocre. Así como las otras reformas sociales, las que se refieren a los recursos del cine son sistemáticamente bloqueadas por la mayoría parlamentaria de la oposición

El 11 de septiembre de 1973 la Marina Chilena inicia muy temprano, en el puerto de Valparaíso, el golpe de Estado, seguido poco después en Santiago con el bombardeo del Palacio de la Moneda y de la residencia particular del Presidente, después de un reiterado ultimátum lanzado a Allende para que se rinda.   La noticia de la muerte del Presidente - por suicidio según parece - empieza a difundirse y al final de la tarde, los líderes del Golpe - generales Augusto Pinochet y Gutavo Leigh, almirantes José Toribio Merino y César Mendoza - se reúnen en la Escuela Militar, declarándose miembros de la Junta Militar que gobernará el país y proclaman el estado de sitio. Es el fin del gobierno socialista y de sus proyectos. Cinematográficamente, es imprescindible destacar el documental La batalla de Chile de Patricio Guzmán cuyo rodaje empezó antes del golpe de Estado, en febrero de 1973, y se prosiguió hasta el día del Golpe. Guzmán grabó por la calle miles de horas de vida, manifestaciones, opiniones, alegrías y descontentos, gracias a la competencia y devoción del camarógrafo Jorge Müller y a la ayuda del documentalista francés Chris Marker, quien había enviado por correo un cajón de película virgen, para que pudiera continuar la grabación de las imágenes en aquel momento en que Chile estaba totalmente paralizada y no recibía ningún abastecimiento. Todos los acontecimientos más importantes para la reconstrucción histórica de las etapas de la caída del socialismo y de la toma del poder por los militares se encontraban allí. Con mucha suerte y con el concurso de la esposa de Guzmán, de un pariente y de la embajada de Suecia, las preciadas bandas pudieron ser salvadas y luego sacadas del país, lo que era lejos de ser evidente vistos los controles draconianos y el autodafé que sufrió la mayor parte del material cinematográfico. En una entrevista realizada por Mauricio Yáñez para la revista "Antropología universal", en marzo 2000, refiriéndose al baúl que contenía las cintas, Patricio Guzmán nos cuenta:

Me lo llevé a Madrid y nos reunimos muchas veces con Marker en París. Él no tenía plata, pero sí contactos. Llamamos por teléfono a los italianos, a los suecos, a distintas partes, para buscar un estudio, una productora o alguien que nos apadrinara. No lo encontramos. En eso apareció el director de relaciones internacionales del ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica)  cubano, Saúl Giellini, un gran personaje que nos invitó a trabajar en Cuba. Viajé con todo el material a La Habana, junto con mi esposa, mis dos hijas y el equipo reconstruido. Fuimos por seis meses y me quedé seis años trabajando, porque era una montaña.

 

Por otra parte, Jorge Morales, comentarista y crítico de cine, nos cuenta en el artículo La clase obrera va al paraíso, La batalla de Chile, revista "Mabuse" (diciembre 2002) que el mismo Patricio Guzmán decía que:

Cuando comenzó a editar La batalla de Chile, pasaron varios meses con el montajista Pedro Chaskel visionando el material antes de que se atrevieran a escoger una forma de abordar el montaje de la película. Según Guzmán, eliminar cualquier fragmento de celuloide era como brotar "un trozo de historia". Esta frase podría resultar pomposa si uno no supiera que al margen de los ataques de ego del realizador, La batalla de Chile es efectivamente eso.

Se entiende en seguida la importancia y el valor histórico que comportan las imágenes de Guzmán, Jorge Morales va hasta decir que « Este documental es uno de los pocos trabajos audiovisuales hechos en Chile con la suficiente estatura para codearse sin problemas con el más erudito texto histórico » con lo cual hay que ser prudente ya que, Morales lo dice él-mismo a continuación, « Esta es una película política, dirigida por un cineasta izquierdista, con un prisma comprometido y, por lo tanto, subjetiva y discutible ». El equipo que la rodó tenía, en efecto, un punto de vista muy orientado, a pesar de la objetividad que supone el género.Patricio Guzmán termina de montar con Pedro Chaskel su gran obra dando a luz a una trilogía que se agrupó luego bajo el famoso título: La batalla de Chile, cuya primera parte, La insurrección de la burguesía, expone los esfuerzos de la derecha para desacreditar al gobierno. La segunda parte, El golpe de Estado, revela los enfrentamientos derecha-izquierda, la crisis y, sobre todo, el Golpe. La tercera, El Poder Popular, es una parte al margen de las otras, que presenta la organización en forma de resistencia de los partidarios de Allende, para luchar contra las estratagemas de la derecha para derrocar al gobierno.   Las dos primeras partes de esta trilogía se estrenaron en el Festival de Cannes en 1975 y 1976 (respectivamente) y la tercera en el Festival de Berlín en 1979. El film obtuvo seis grandes premios en Bélgica, España, Cuba, Francia y numerosas distinciones de la crítica. Su difusión y su recepción recibieron un éxito a nivel mundial que no suele ser frecuente en el campo del documental.  

 
Pour citer cette ressource :

Anne-Marie Molin, "Chile: Historia y Cine (1970-1973)", La Clé des Langues [en ligne], Lyon, ENS de LYON/DGESCO (ISSN 2107-7029), avril 2011. Consulté le 24/05/2018. URL: http://cle.ens-lyon.fr/espagnol/civilisation/histoire-latino-americaine/les-conflits-en-amerique-latine/chile-historia-y-cine-1970-1973-