Vous êtes ici : Accueil / Civilisation / Histoire latino-américaine / Conflits et processus de paix / Chile : el cine del exilio

Chile : el cine del exilio

Par Anne-Marie Molin : Etudiante - Université Lumière Lyon 2
Publié par Christine Bini le 05/11/2011
Evidentemente, después del golpe de Estado y de la instauración del gobierno militar en Chile por Augusto Pinochet, todas las artes sufrieron una fuerte censura. Las instituciones y empresas que tenían a cargo apoyar y ayudar el desarrollo de la producción cinematográfica desaparecen muy rápidamente: Chile Films, que ya casi no existía debido a la bancarrota, fue saqueada y víctima de un gran incendio provocado por los militares en el que se perdieron miles de metros de celuloide y casi todas las cintas que formaban parte de la historia del cine chileno. Los departamentos universitarios de cine no tardaron en sufrir las mismas presiones y cerraron sus puertas poco después.

 

Evidentemente, después del golpe de Estado y de la instauración del gobierno militar en Chile por Augusto Pinochet, todas las artes sufrieron una fuerte censura. Las instituciones y empresas que tenían a cargo apoyar y ayudar el desarrollo de la producción cinematográfica desaparecen muy rápidamente: Chile Films, que ya casi no existía debido a la bancarrota, fue saqueada y víctima de un gran incendio provocado por los militares en el que se perdieron miles de metros de celuloide y casi todas las cintas que formaban parte de la historia del cine chileno. Los departamentos universitarios de cine no tardaron en sufrir las mismas presiones y cerraron sus puertas poco después.   La mayoría de los cineastas de los años anteriores al golpe de Estado eran simpatizantes de la Unidad Popular, por ello, a pesar de que muchos fueron encarcelados, después de septiembre de 1973, no fue extraño ver a un número importante de realizadores, actores, técnicos y montajistas, emprender un éxodo hacia otros países, en toda Europa, América Latina y Norteamérica, para continuar sus vidas y desarrollar su arte, más que nunca comprometido, en los países de acogida. Se creó entonces un nuevo movimiento que se denominó "Cine chileno del exilio".   Este nuevo movimiento cinematográfico chileno ha sido uno de los más prolíficos que se ha conocido en el campo del cine del exilio en el mundo. En efecto, entre 1973 y 1983 se rodaron 178 filmes, de diferentes géneros, lo que finalmente es más que la producción que hubo en Chile en las décadas anteriores.   En el campo de la ficción, la película Llueve sobre Santiago de Helvio Soto, rodada en Francia, con actores franceses (Jean-Louis Trintignant et Annie Girardot) y música de Astor Piazzola, es quizás la más relevante del período. Fue proyectada en Europa, Asia y Norteamérica, pero evidentemente prohibida en Chile por el régimen militar. Sin embargo, esta película encontró un éxito mitigado según los países en los que fue proyectada. Ella retrata el día del golpe militar, y los días que siguieron: la tortura, los secuestros y las desapariciones. La muerte de Allende es presentada de una manera bastante ficticia lo que puede haber incomodado a los más puristas. De hecho, transformaron el suicidio de Allende en asesinato para idealizar el final del presidente y dar un ejemplo sin manchas a las generaciones venideras. Pese a las críticas, esta película, calificada de "película de propaganda" por el propio Soto, conoció un éxito de taquilla en más de cincuenta países.   (La película está disponible en youtube dividida en once partes: El primer vínculo : (La qualité est vraiment mauvaise...)   Il existe en revanche un autre lien qui est peut-être exploitable : Un extracto de la película en el momento del bombardeo del palacio de la Moneda  

Dentro de los cineastas del exilio se destaca también el ya conocido Miguel Littín quien presenta por primera vez su film La tierra Prometida en 1973, (enteramente rodada antes del Golpe) en el festival de Moscú, representando oficialmente a Chile. La película trata de la lucha de los campesinos por la libertad y la igualdad y encontró un éxito muy merecido en muchos países, lo que le ha ayudado para el futuro de su arte y de su vida en México, lugar de su exilio. Fue por lo demás allí donde filmó, en 1975, su gran obra: Actas de Marusia inspirada de la novela homónima del escritor chileno Patricio Manns. El film abarca una vez más el tema social del mundo obrero y fue considerado como una parte de la explicación del fracaso de la Unidad Popular. Recibió un gran éxito de taquilla y muchos premios. Con una media docena de películas en el exilio, Littín pasa de lo chileno a lo latinoamericano en general y adapta obras de Alejo Carpentier, como El recurso del Método (1978), y de Gabriel García Marquéz: La viuda de Montiel (1979). Este último, por su parte, le dedicó una novela titulada: Las aventuras de Miguel Littín clandestino en Chile. Gabriel García Marquéz se inspiró del relato que Littín le hizo en Madrid en 1985, al regresar de su viaje a Chile donde había ingresado de forma clandestina, después de doce años de exilio, para filmar su país aún bajo el jugo de la dictadura. Al oír todas las peripecias por las que pasó su amigo cineasta, Gabriel Marquéz se dio cuenta en seguida que existía, tras la trama de la película que había rodado, otra historia, entre bastidores, igual de apasionante. Marquéz decidió transcribir esta última guardando los hechos, las aventuras, los miedos y los éxitos narrados por Littín pero prestándole su voz literaria, su voz poética. (El libro está disponible en versión pdf)   Las imágenes que recoge Littín durante su viaje le servirán para realizar en 1986 el documental Acta general de Chile, obra muy apreciada por la amplitud de hechos que abarca (tiene una duración de cuatro horas para la televisión, pero existe una versión cinematográfica de dos horas). Desde las poblaciones hasta el Palacio de La Moneda, del norte al sur, Littín recorrió todo su país, disfrazado de rico uruguayo, con tres equipos cinematográficos de distintas nacionalidades a fin de recoger nuevas imágenes de Chile: un Chile herido y vaciado por doce años de dictadura. La obra fue sin embargo considerada como bastante subjetiva.

 
 
 
 
 
 
 
 
 

Como ya se vio anteriormente, Patricio Guzmán con su obra La batalla de Chile es seguramente el cineasta más reconocido e importante del cine chileno del exilio. Pero la labor de Guzmán no se detiene ahí. Después de haber abandonado su país en noviembre de 1973 para refugiarse en Cuba, luego en España y Francia - donde continúa desarrollando su arte aún hoy -, a lo largo de todos esos años ofreció al público películas que fueron premiadas internacionalmente, como En nombre de Dios (1986-1987) o La Cruz del Sur (1989-1992). Se destaca entre ellas un documental mucho más reciente: La memoria obstinada (1997), en el que regresa a los escenarios importantes del tiempo del Golpe y encuentra de nuevo algunas de las personas que aparecieron en La batalla de Chile; este film fue calificado por su propio realizador como "mirada reflexiva de los 70 con los ojos del 90". En 2000 y 2004 aparecen respectivamente dos otros títulos El caso Pinochet y Salvador Allende que permiten observar que hasta hoy, el tema de Chile y lo que sufrió no ha dejado de preocupar el famoso cineasta. En 2010, Guzmán recorre otra vez los caminos de Chile para presentar una nueva obra, Nostalgia de la luz, que ha sido seleccionada y será proyectada en el Festival de Cannes este año 2011. (Ver una pequeña entrevista a Patricio Guzmán)  

Existe al lado de esas obras maestras otro documental que llegó a ser bastante apreciado y conocido: Dulce Patria (1985) rodado por Juan Andrés Racz, quien, aunque no dispone de la misma experiencia y fama de los directores citados anteriormente, goza de la ventaja de haber permanecido mucho más tiempo en el país en el momento de recoger las imágenes. Enfocó entonces temas mucho más amplios y una variedad de situaciones muy ricas, desde las luchas políticas, pasando por la vida cotidiana, hasta los testimonios de los opositores, así como de los partidarios de Pinochet. Con ese amplio panel de acontecimientos y entrevistas, Racz demostró mucha audacia y ofreció imágenes que no se habían visto nunca. Si bien el exilio fue propicio a la realización de obras de gran talento, la producción que se hizo fuera de las fronteras chilenas no ha sido nunca recopilada del todo, ya que la mayor parte de las cintas se perdieron a lo largo de los años o fueron proyectadas en círculos restringidos y no llegaron a ser conocidas del gran público.

Cabe señalar también que permanece en Chile una importante censura televisiva del patrimonio cinematográfico que se creó en el extranjero. Así, muchas de las obras importantes creadas fuera del país como por ejemplo La Batalla de Chile o Llueve sobre Santiago, no han sido nunca programadas en la televisión nacional.   Pero quizás las razones de esta censura haya que buscarlas más bien en una voluntad de pacificación que de prohibición...

 

 
Pour citer cette ressource :

Anne-Marie Molin, "Chile : el cine del exilio", La Clé des Langues [en ligne], Lyon, ENS de LYON/DGESCO (ISSN 2107-7029), novembre 2011. Consulté le 21/05/2018. URL: http://cle.ens-lyon.fr/espagnol/civilisation/histoire-latino-americaine/les-conflits-en-amerique-latine/chile-el-cine-del-exilio